25 diciembre 2006

Razones que la razón no entiende


ALERTA SPOILERS: Es muy probable que, en esta entrada, se desvelen aspectos importantes sobre la tercera temporada de "Galáctica" que quienes no la hayan visto, probablemente, no quieran saber. Si es así, ya sabéis lo que tenéis que hacer.


Las entrevistas que los responsables de "Galáctica" han estado dando para explicar por qué la serie es como es, y no de otra manera, siempre arrojan los mismos referentes y las mismas ideas. Tanto David Eick como Ron Moore tenían muy claro que, después del 11-S, una premisa como la de "Galáctica" tenía que tratarse de manera seria y, siguiendo la tradición de la ciencia ficción ya desde H.G. Wells, como una metáfora de muchas de las cosas que pasan en nuestro mundo. Sin embargo, ellos también sabían que, en última instancia, son los personajes y las relaciones entre ellos los que hacen que el espectador se vea identificado y quiera seguir viendo más, y por eso utilizaron como referencia series que, en apariencia, nada tienen que ver con el mundo de "Galáctica", como "Urgencias".
En estos once capítulos de tercera temporada, que se va de vacaciones hasta mediados de enero, son precisamente los personajes los que han ganado mucho protagonismo, hasta el punto de que todo el tema de la búsqueda de la Tierra y sus referencias mitológicas, "robadas" de la Grecia clásica, me chirrían incluso más que antes (siempre me han chirriado frente al aspecto tan realista de la serie). Ese aspecto ha dado un gran salto adelante, por otro lado, con el hallazgo del Ojo de Júpiter, que tiene toda la pinta de ser un faro, y el Templo de los Cinco, que remite, sospechosamente, a esos cinco últimos cylones de los que ninguno de los "pellejudos" quiere hablar, pero que D'Anna intenta ver matándose y descargándose una y otra vez.
Pero, como digo, es en el desarrollo de los personajes donde reside el fuerte de la serie y, sobre todo, en un aspecto que Caprica Seis ejemplifica a la perfección, como es la comprensión y el manejo de sentimientos muy intensos. Los cylones replicantes no son capaces de entenderlos, por ejemplo, si bien están fascinados por ellos, y los humanos se dedican a intentar dominarlos y a no verse dominados por ellos, como le ocurrió a Starbuck cuando estaba con Zack Adama, lo que terminó provocando la muerte de él.
El cliffhanger final de media temporada está ya un poco visto, cierto, pero hay unas cuantas cosas que prometen de cara a la segunda mitad de esta entrega:
  • ¿Quiénes son los Cinco Últimos Cylones? Están relacionados de alguna manera con ese Templo de los Cinco, sería mucha coincidencia que no lo estuvieran, pero, ¿quiénes son? ¿Viajaron, por casualidad, con la gente de la Decimotercera Tribu?
  • Ahora que Sharon ya sabe que su hija Hera está viva, ¿qué va a hacer? Quiere verla, y ella está enferma... ¿Y qué pasará con la presidenta Roslin, una vez que ya es público su plan para apartar a la niña de s madre?
  • La "traición" de D'Anna y Baltar a Caprica Seis no pinta nada bien. ¿Qué será capaz de hacer este modelo de Seis por amor? Porque ya se avanzó que un modelo de cylon iba a morir para siempre.
  • Coincido con una de esas listas innumerables que tanto gustan a los yanquis, en la que se situaba Starbuck como el mejor personaje del año. Yo no diría tanto, pero, desde luego, es uno de los mejores, y de los que ha tenido una evolución más compleja desde que empezó la serie. De la Frappuccino-Montiel del principio (gran, gran apodo de Lady Madonna) tenemos ahora a una Kara muy, muy complicada, embarcada en una relación adúltera con Lee, que los cylones quieren para algo (Leoben siempre estaba dando la brasa con ella) y que parece arrastrar un pasado igualmente difícil. No en vano, en la Granja de Caprica donde los cylones la tuvieron retenida le dijeron que las radiografías mostraban que, hacía tiempo, se había roto varias veces los dedos de las manos... O se los habían roto.


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