16 diciembre 2006

Retrato de una generación

Stephen Frears va camino de convertirse en el "historiador" de los últimos años de historia del Reino Unido y, especialmente, del mandato de Tony Blair. En 2003, dirigió una película para Channel Four, "The deal" (el trato), en el que se narraba el ascenso a la presidencia del Partido Laborista de Tony Blair gracias a un acuerdo con su rival, y amigo, Gordon Brown. Tres años más tarde, Frears, los productores y el guionista de esa película, Peter Morgan, cuentan otro momento en la carrera de Blair, su llegada al número 10 de Downing Street y su participación en la semana que siguió a la muerte de Lady Di, en agosto de 1997.
Pero aunque Blair, de alguna manera, sintetiza buena parte de la evolución de las ideas del público que ve esta película según avanza su trama, su título, "The Queen", no puede dejar más claro quién es la protagonista total. Y vaya protagonista. Helen Mirren, una actriz veterana y versátil, que hace una sorprendente interpretación de una mujer que es reina con profundidad y comprensión desde la sutileza y un efectivo "menos es más". Su mirada dice todo lo que su boca no quiere, o no puede, decir (al principio de la película queda muy clara esta distinción, cuando la reina le confiesa a su pintor que envidia tener derecho al voto porque permite ser parcial).
Frears consigue que el trío protagonista Blair-Isabel II-fantasma de la princesa Diana se vea reflejado con profundidad, intentando mostrar varias caras de todos ellos, incluso de Diana, de quien el príncipe Carlos llega a decir que la Diana que ellos conocían y la que el pueblo conocía no eran la misma persona. Y Blair, que llega como nuevo Primer Ministro con aires de renovación, ilusión y mucho carisma, también recibe su toque de atención cuando la reina le recuerda que la marea de la opinión pública se puede volver contra él cuando menos se lo espere.
Lo fascinante del tema es ver cómo la reina se debate entre mantenerse firme en los valores y los principios con las que la educaron o ajustarse un poco al nuevo mundo que ha surgido sin que ella se dé cuenta. Frears decía en una entrevista que esa "lucha" representaba la de toda una generación, la que había crecido durante los bombardeos alemanes de la Segunda Guerra Mundial, y que había aprendido a sobrellevar sus miserias con dignidad y sin lloriquear por las esquinas, de una manera estrictamente privada; una generación que no encaja en una época dominada por la televisión y las muestras públicas (y exageradas) de alegría y dolor.
Las pinceladas de humor, el carisma y el empuje que Michael Sheen (que ya interpretó a Blair en "The deal") aporta a su personaje, la fascinante reconstrucción de unos días que parecían irreales y el retrato de la reina que Helen Mirren lleva a cabo son razones más que suficientes par darle una oportunidad a esta película sin nociones preconcebidas, olvidándose de todo el revuelo que ha generado a su alrededor desde que se estrenó en el Festival de Venecia. Son una hora y 40 minutos de cine sumamente entretenido que, al final, lo que nos muestra es el retrato de una superviviente.
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