08 diciembre 2010

La caja de Pandora

ALERTA SPOILERS: La muy corta primera temporada de "The Walking Dead" se ha terminado. Si no sabéis qué quiere decir TS-19 ni qué pintan los zombies en el Centro de Control de Enfermedades, es mejor que os pongáis al día antes de seguir leyendo.

Si leéis críticas de blogs estadounidenses de esta primera temporada de "The Walking Dead", casi todas empiezan explicando por qué sólo tiene seis capítulos y, en parte, por qué da sensación de ser más un prólogo que un primer capítulo. AMC quería estrenarla la noche de Halloween, aprovechando la programación especial de películas de terror que tienen esa semana (denominada Fearfest), y que es su momento de mayor audiencia del año. Frank Darabont había empezado a rodar la serie en verano, así que no les daba tiempo más que a tener listos seis capítulos en los que tenían que presentar a grandes rasgos a los principales protagonistas, establecer las líneas maestras de la historia y transmitir el ambiente de condenación, de fin del mundo completo y absoluto en el que viven esos personajes.

Ese último objetivo lo han cumplido con creces ya desde el piloto. La llegada del grupo de Rick al CDC levantó inevitables recuerdos de "Perdidos" y de Desmond en su escotilla, pero la serie con la que más puede suscitar comparaciones es con "Battlestar Galactica", en la que un puñado de humanos luchaba por su supervivencia en medio de un apocalipsis total intentando, al mismo tiempo, no perder las cosas que, precisamente, los hacen humanos. La primera temporada de "The Walking Dead" habría necesitado otros seis episodios para que nos adentráramos más en la historia y, sobre todo, en sus personajes, pero a cambio ha conseguido que 45 minutos se pasen como si fueran 15. Y ha finalizado presentando el verdadero dilema al que han de enfrentarse sus protagonistas: luchar o morir.

En la caja de Pandora, la mitología griega dice que se guardaban todos los males del mundo, males que Pandora deja escapar al abrirla, presa de la curiosidad. Sin embargo, en su fondo queda atrapada la esperanza, lo que siempre ha dado pie a no pocas discusiones. ¿Es la esperanza otro mal? ¿Por quedarse en la caja es lo último que se pierde ante las adversidades y, por tanto, no algo malo? La esperanza a la que Rick se aferra con desesperación, aunque haya llegado a pensar que es inútil, es un poco como el discurso de Adama a la tripulación de Galáctica tras el exterminio cometido por los cylones, donde habla de esa Tierra mitológica que ni él mismo cree que exista y que descarta inivialmente como un "engaña bobos". Para sobrevivir en ese mundo derruido y colapsado sobre sí mismo hace falta un rayito de luz, algo que te haga esperar que, si bien las cosas no van a mejorar, tú vas a conseguir aguantar, incluso aunque en el fondo de tu corazón sepas que es mentira. Con la diferencia de que los personajes de "The Walking Dead" a lo más que pueden aspirar es a ver otro amanecer.

Para la segunda temporada (que ya será normal, de 13 capítulos) tenemos que esperar un año, hasta octubre de 2011, y entonces podremos juzgar con propiedad a la serie. Estos seis episodios iniciales apuntan a cosas muy, muy interesantes, y han dejado pinceladas de que, efectivamente, son los personajes los que van a mover el show, y que éste va a intentar mantenerse tan anclado a la realidad como sea posible.
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