11 abril 2013

Cuando los éxitos se acaban

Siempre resulta muy interesante ver qué hacen las cadenas cuando se acaban sus mayores éxitos. En concreto, lo fascinante es ver cómo manejan ese momento los canales por cable, para los que una única serie puede significar entrar de repente en los radares de todo el mundo, empezar a crearse una imagen de marca y, con suerte, triunfar en audiencia y en los premios, y para los que el final de esa serie puede acarrear una travesía por el desierto que, en témirnos deportivos, diríamos que es un proceso de reconstrucción hasta que encuentren a su nuevo "jugador franquicia". A veces, la reconstrucción deriva en un cambio de la imagen que se habían creado con anterioridad, o puede consistir, precisamente, en volver a sus viejas señas de identidad. Syfy atravesó su momento de mayor "crisis", en cuanto a cambio, en 2009, cuando terminó "Battlestar Galactica" y acometió lo que ahora se denomina un rebranding, una reforma total de su imagen, empezando por su nombre (que pasó de Sci Fi a Syfy) y siguiendo por las series que emitía, que intentaban llegar a un público algo más amplio (y más femenino) que las aventuras espaciales con la que había nacido.

El debut de "Warehouse 13" marcó esa nueva época en el canal, una época que empezó a insinuarse en cuanto "Eureka" tomó el sitio de "Stargate SG-1" como la serie más vista, pero cinco años más tarde, el modelo de copiar las series de "cielos azules" de USA, con toques fantásticos, parece haberse agotado, y Syfy ha decidido mirar otra vez al espacio. Los nuevos proyectos que presentó en su upfront parecen ser un regreso a sus orígenes, un regreso cuyo adelanto llegará el próximo lunes con "Defiance", y que puede aprovechar el enorme tirón que está teniendo la ciencia ficción en el cine en los últimos tiempos. Pero Syfy no es la única cadena que ha tenido que buscar un nuevo camino para sobreponerse a la pérdida de la que había sido su faro y guía durante años. El caso de HBO y sus intentos por desarrollar nuevos éxitos (especialmente en los premios) desde el final de "Los Soprano" ha sido bien documentado y seguido por los críticos de ambos lados del charco, y no deja de ser curioso que, desarrollando "Boardwalk Empire" específicamente para ello, haya terminado siendo "Juego de tronos" su nuevo buque insignia (y que "True Blood" los sacara de la "depresión" post-Tony Soprano).

Y AMC podría haberse visto en una situación parecida el año que viene, cuando "Breaking Bad" ya no estará en antena y "Mad Men" emitirá su último capítulo, pero el fenómeno que tiene entre manos con "The Walking Dead" le ha ganado algo de tiempo y le ha permitido ir variando lentamente su programación, que ahora está compuesta por realities con algún nexo de unión temático con sus series y policíacos atmosféricos. Va a ser digno de estudio seguir el camino que está emprendiendo A&E, canal conocido hasta hace muy poco por sus realities realmente chungos tipo "Intervention", que ha ido adentrándose cada vez un poco más en la arena de la ficción de producción propia. "Bates Motel" no es su primera serie (ahí está "The Glades", y el verano pasado tuvo un buen éxito con "Longmire"), pero sí puede ser la que le ha otorgado más visbilidad, y ahora tienen que afianzar esa nueva posición. Es más o menos lo mismo que History está haciendo con "Vikings", que debe confirmar que lo que comenzaron con "Hatfields & McCoys" no era flor de un día.

Las networks son harina de otro costal. Las normas que las rigen no son exactamente iguales que las del cable y, para ellas, tener un éxito de nicho no sirve prácticamente para nada. La reconstrucción de NBC es, por supuesto, la que atrae más atención porque no parece haber una línea muy concreta sobre la imagen que la cadena quiere proyectar de ella misma. Su única certeza es que, de momento, "The Voice" es su pasaporte hacia la salida del pozo, ¿pero por cuánto tiempo?
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