03 abril 2013

De zombies y hombres

ALERTA SPOILERS: Efectivamente, "The Walking Dead" ha llegado al final de su tercera temporada, lo que quiere decir que si no sabéis en qué quedó la confrontación entre Rick y el Gobernador, es mejor que os detengáis aquí.

"The Walking Dead" no es una serie de zombies. Parece algo que, a estas alturas, ya tendríamos superado, pero luego surgen comentarios o críticas que vuelven a pensar que la clave está en la huida de los caminantes y en su enfrentamiento con ellos. "The Walking Dead" es una serie sobre los supervivientes humanos y sobre cómo este nuevo mundo, en el que las reglas de la civilización que conocían ya no se aplican, los cambia. ¿Merece la pena seguir comportándose guiados por la compasión y la decencia, otorgando segundas oportunidades y creyendo que la gente no tiene motivos ocultos? ¿O hay que transformarse en un sociópata paranoico que ve amenazas por todas partes y que se erige en juez y verdugo de cualquiera que ose llevarle la contraria?

La dicotomía entre el estilo de liderazgo de Rick y el del Gobernador (y la evolución de Carl en todo este panorama) ha centrado en su mayor parte esta tercera temporada cuya segunda mitad ha sido menos frenética que la primera, y que ha intentado desarrollar más a sus personajes y meterlos de lleno en conflictos morales que, la verdad, nunca han sido el fuerte de la serie. La Guerra Fría entre la prisión y Woodbury llevaba varios capítulos prometiendo una "guerra", o más bien una confrontación final, que se resuelve de modo un poco anticlimático pero, por otro lado, lógico con esa emboscada tipo guerrilla que Rick y los suyos le tienden al Gobernador en la cárcel, el único modo de hacerle frente siendo muy inferiores en número y en armamento. Todo esto sirve, eso sí, para que Rick recupere algo de la humanidad que había ido perdiendo desde el final de la segunda temporada. Enfrentado a la brutalidad del Gobernador, a sus propios demonios (en forma de alucinaciones con Lori) y a la deriva cada vez más fría y desensibilizada de su hijo Carl, opta por comportarse más como Tyreese, alguien que no ha olvidado que, como decía William Adama, hace falta tener algo que justifique que la humanidad merece sobrevivir.

Ha sido muy curioso ver, eso sí, cómo "The Walking Dead" iba pareciéndose tanto a "Perdidos", que su último capítulo hasta comienza con un plano detalle del ojo del Gobernador (un plano muy Hitchcock también), y que Rick llega a soltar un discurso similar a aquél del "vivir juntos, morir solos" que Jack pronuncia ante los náufragos del Oceanic 815 antes de su enfrentamiento con los Otros, también en la tercera entrega de la serie de ABC. Glen Mazzara, showrunner hasta ahora de "The Walking Dead", nunca ha escondido su admiración hacia "Perdidos", así que esto no es nada extraño. Será interesante ver quiénes son los ídolos de Scott Gimple, encargado de llevar las riendas en la cuarta entrega, en la que seguiremos viendo a un Gobernador ahora completamente loco y malvado, y a un puñado de supervivientes atrincherados en esa cárcel que, la verdad, es bastante más fácil de defender que Woodbury.

Como es habitual, la serie ha tenido capítulos estupendos, llenos de tensión, buenos momentos y los ya tradicionales bajones de ritmo y personajes poco desarrollados. Llevamos tres temporadas repitiendo esta misma cantinela, ya no puede sorprendernos. Por suerte, Michonne ha mejorado en este tramo final, lo mismo que Carol, que ha tenido un par de frases realmente inspiradas, y Glenn y Maggie han tenido un interesante desarrollo en medio de todo lo que les pasó en manos del Gobernador. La trama de Andrea ha sido extraña porque se veía lo que intentaban hacer, pero no terminaba de cuajar, y al final ha sido la sacrificada en el último episodio, y Milton podría haber dado todavía mucho juego (me lo imagino en la prisión con Daryl y Hershel). Con Rick de vuelta en el lado de los "sanos", veremos qué nuevos planes malvados se le ocurren al Gobernador, y si en la cuarta temporada se mantiene la total esquizofrenia desatada a su alrededor en Internet, y las audiencias estratosféricas. Los genuinos fenómenos de fans son, ahora mismo, "The Walking Dead" y "Juego de tronos", y va a ser curioso ver cómo los manejan AMC y HBO.
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