23 abril 2013

La paciencia de la venganza

ALERTA SPOILERS: "Dracarys". Si esta palabra no os dice nada, mejor no sigáis leyendo e id a poneros al día con la tercera temporada de "Juego de tronos", antes de que vuestra guardia termine.

Hace algunas semanas, hablábamos de cómo la segunda temporada de "Smash" había terminado convirtiendo la subtrama relacionada con "Bombshell", el musical sobre Marilyn Monroe que llevan preparando desde el piloto, en un metacomentario sorprendentemente acertado sobre las cuitas que la serie ha pasado detrás de las cámaras. No es que "Juego de tronos" se haya visto en una situación parecida, pero resulta curioso darse cuenta de que bastantes de los aspectos que vemos en el cuarto episodio de su tercera entrega, "And now his watch is ended", están también haciendo un metacomentario, seguramente inadvertido, sobre buena parte de las idiosincrasias de la serie. En concreto, toda la charla de Varys a Tyrion sobre cómo hay que tener paciencia (y estómago) para la venganza nos muestra que el eunuco está preparando una trama muy larga y jugando a un juego cuyo fin no está cerca, algo que es muy parecido a lo que está haciendo la serie, y George R.R. Martin con sus libros.

Dejando de lado los problemas que podamos tener como fans desesperados por saber el final ante la enorme capacidad de expansión del mundo de Poniente que despliega Martin (aunque yo no me encuadro del todo en esa categoría), es evidente que el tipo de historia-río que nos están contando en serie y libros necesita de paciencia, de ir plantando las semillas y dejando que las tramas crezcan a su ritmo para que, al final, su resolución y los clímax sean mucho más satisfactorios. Los que han leído "Tormenta de espadas" bien pueden admirarse de cómo se está manejando ciertas líneas argumentales con Sansa y Lady Olenna, por un lado, y Tyrion en su intento por recuperar la influencia que tenía antes por otro, porque estamos viendo justo eso, cómo se está preparando el terreno para que lo que pase después tenga mucho más sentido y, sobre todo, más gancho. Los críticos estadounidenses se quejaron mucho en la segunda temporada de la deriva que Daenerys tomaba en Qarth (su "¿dónde están mis dragones?" casi se convirtió en un chiste), pero ahora reconocen que, por mucho que aquella trama no terminara de salir del todo bien, ayuda a que la conversión de Daenerys en libertadora de esclavos sea todavía más impresionante.

La asunción definitiva de Daenerys de su condición de heredera del Trono de Hierro (no hagas enfadar al dragón) también trae de nuevo a la palestra algo que ya comentamos cuando se estrenó la nueva temporada, y es cómo la serie ha potenciado los roles de las mujeres, convirtiéndolas en, quizás, los personajes más interesantes de "Juego de tronos" (sin desmerecer a Tyrion o a esos dos grandes sufridores, Jaime y Theon). "BuzzFeed" tenía hace poco una de sus famosas listas, en este caso de nueve modos en los que la serie es realmente feminista (y lo es más que los libros), y aunque podríamos discutir ad nauseam sobre si eso es cierto o no, hay que reconocer que bastantes de esos puntos ponen el acento en algunos de los fuertes de "Juego de tronos". Los cambios a mejor de Shae, Margaery y hasta la misma Cersei, y la evolución que ha ido viviendo Ros (culpable en parte de que se acuñara el término "sexposition") ilustran el esfuerzo que se está haciendo por presentar a las mujeres de Poniente como personajes que pueden ser tan tridimensionales, tan peligrosos y tan complejos como los hombres, y eso que aún nos falta por conocer a las Serpientes de Arena de Dorne, que son capaces de dejar a los moteros de "Sons of Anarchy" en mantillas como se descuiden.

Los guionistas de la serie y los espectadores vamos a tener que ser como Varys y tener paciencia mientras unos tejen la madeja y otros la desenredamos. Por muy frustrante que "Juego de tronos" pueda ser justo por eso, luego la satisfacción será mayor.

P.D.: Sólo tres cosas relacionadas con la serie que últimamente me han divertido mucho. La primera es oír a Lady Olenna decirle a Varys "walk with me" en un capítulo dirigido por Alex Graves, director habitual de las series de Aaron Sorkin. La segunda fue escuchar una mención al "nudo meereeno" en el capítulo de la semana pasada, cuando Tyrion lleva a Podrick al burdel (además de que la subtrama de las hazañas de Pod con las prostitutas me parece un chiste recurrente muy cachondo); ese nudo se refiere, en palabras del propio Martin, a cierto confluir de tramas en "Danza de dragones" que estaba dándole muchos quebraderos de cabeza. Y la tercera es el apodo de la Gira del Dragón que le dan en "Nunca seré Clint Eastwood" a las peripecias de Daenerys por la Bahía de los Esclavos. Desde luego, con este gif, Dany parece estar recordando un poco a los Blues Brothers. Y su repertorio es incendiario.
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