07 abril 2013

El "prejuicio" de la serialización


Esta semana, aprovechando el estupendo final de la cuarta temporada de "Justified", surgieron por Twitter algunas conversaciones bastante interesantes sobre qué cosas hacían a esta serie ser como es. Había quien señalaba que adoptar una mayor serialización en la segunda temporada le había permitido dar un notable salto cualitativo, mientras había otros que se extrañaban de que alguien pudiera pensar que el principal objetivo de Graham Yost y los suyos no era más que entretener al espectador (ese alguien soy yo, lo reconozco). Los dos asuntos traen a colación algo que parece ser un daño colateral de toda esta afición por las series que hay por Internet, de esa idea de que, como vemos muchas series, nos volvemos más exigentes y, diría yo, a veces buscamos también significados ocultos donde no los hay (no todas son "Mad Men", que pretende analizar el papel del hombre en la sociedad en cada mirada al infinito de Don Draper). A veces, da la sensación de que sólo decimos que una serie es buena si está serializada y tiene pretensiones de trascendencia detrás, pero "Justified" demuestra que todo eso no es necesario para lograr un producto de calidad y que enganche a la audiencia.

La primera temporada de la serie tenía un esquema más autoconclusivo, es cierto, con Raylan persiguiendo a un fugitivo por episodio mientras, al fondo, empezaba a tejerse la madeja de su relación con Boyd, con su padre y, por extensión, con todo el condado de Harlan. Pero eso no quiere decir que fuera una serie del montón. Estaba presentándonos a su protagonista y al mundo en el que se mueve, y desde el piloto desplegaba esos cuidados diálogos que ahora todos sus fans adoramos. Aún estaban tomándole el pulso a la historia y, por eso, no todos los episodios funcionaban igual de bien (aunque aquel fugitivo dentista sigue siendo uno de los "malos" más divertidos que han tenido), pero empezaban a emerger los personajes, empezábamos a conocer a Ava, a Winona, a Art, y ese proceso era realmente entretenido. Quien se aburriera porque estaba viendo un "procedimental", quizás pensara que iba a ver la versión en hillbilly de "Uno de los nuestros", o algo así. Cuántas decepciones nos hemos llevado por pensar automáticamente que serialización es sinónimo de mayor interés.

En las siguientes entregas, sus responsables se han movido por el impulso de no repetirse, de no hacer lo mismo que ya habían hecho en la temporada anterior. Así que comenzaron a darle más importancia a una trama serializada, pero salpicándola de otras historias que a lo mejor se resolvían en un único capítulo, o en tres. En esta cuarta temporada hemos tenido un par de ellas, y no han desmerecido el nivel general de la entrega. Yost ha expresado en varias entrevistas que buscan ofrecer una experiencia entretenida y divertida de ver para el espectador, y que a ellos les motive a seguir trabajando. ¿Qué después "Justified" adquiere otras capas que pueden hablar sobre el peso de la familia, o de los principios éticos de cada uno (ay, Ava), o de esa comunidad dejada de la mano de Dios que es gran parte de Harlan? La guinda del pastel. Pero sus pretensiones son, en un principio, bastante sencillas y, al mismo tiempo, bastante complicadas, porque no resulta tan fácil buscar sólo entretener y tener un éxito casi incontestable en ello (echad un vistazo a "Revolution" y lo entenderéis).

Conforme transcurren los episodios y las temporadas, todos los personajes acarrean un pasado que permea inevitablemente sus interacciones y los casos que se cuentan, y que da otra capa más a la serie. Hay algunas historias que acaban adoptando un cariz trágico que al principio no esperábamos (como todo lo relacionado con Ellen May), y no es extraño que el clímax de alguna historia sea un duelo de pistoleros al más clásico estilo del western. "Justified" es una de las series que hace pasar un mejor rato de la televisión actual, una serie que siempre quiere ofrecer al espectador 45 minutos en los que disfrute. Todo lo que venga añadido a eso (que es bastante), bienvenido sea.

Música de la semana: Ya comentamos hace varias semanas que se notaba el cambio de showrunner en "Smash" especialmente en las canciones que se elegían para hacer versiones. Por ejemplo, este "Some boys" de Death Cab for Cutie que podría haber sonado perfectamente en "Gossip Girl", la otra serie en la que participó Josh Safran antes de caer en "Smash".
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