11 marzo 2015

Alicia Florrick, ¿sí o no?

La sexta temporada de "The good wife" puede ser una de las que mejor represente una curiosa división que se da entre sus seguidores desde hace ya tres entregas, o así; quienes no soportan a Alicia Florrick y quienes siguen encontrándola un personaje muy interesante. La trama que está siguiendo en estos capítulos la ha aislado de Diane, Cary y del trabajo diario del bufete, casi partiendo en dos (y en tres, si contamos la subtrama de Kalinda) cada episodio. Alicia está volando sola, y la serie lo aprovecha para explorar un poco más a fondo su personalidad, sus dudas, sus principios y hasta sus pensamientos, como ocurrió con "Mind's eye", el capítulo del pasado domingo. Es cierto que guardaba puntos de contacto con aquel episodio en el que vemos a Will preparar su interrogatorio de, precisamente, Alicia durante un juicio, y lo cierto es que la sombra del señor Gardner planea durante todo el metraje.

Lo hace porque la protagonista de la serie está planeando su propia estrategia ante una importante entrevista, por un lado, y ante una amenaza de demanda de Louis Canning, y ese proceso la obliga a plantearse ciertas cosas que, hasta ese momento, podían haber estado más en su subconsciente. Si pasamos un capítulo dentro de la cabeza de Elsbeth Tascioni, tenían que mostrarnos en algún momento cómo piensa Alicia, su debate constante entre lo que está bien y lo que una abogada como ella diría que está bien. Es casi una culminación de ese proceso de adaptación de Alicia a un mundo laboral en el que va ascendiendo, ganando nuevas responsabilidades y, por tanto, habitando una cima en la que aire ético está más enrarecido, en la que casi nadie se mueve por motivos altruistas y donde el mundo está coloreado por infinitas tonalidades de gris.

Esta evolución en la situación vital de Alicia ha llevado a que unos cuantos fans de "The good wife" digan que ella no les cae bien, que su trama política de esta temporada les aburre y que, en general, se muestren bastante desinteresados por lo que le pase. La complejidad que el carácter de la señora Florrick ha ido adquiriendo ha dejado por el camino la admiración de algunos fans, pero la ha convertido en uno de los personajes más interesantes de la televisión reciente. No es una antiheroína, que sería la moda si estuviéramos ante una serie "de prestigio", sino ante una persona corriente que tiene que conciliar su educación, sus principios y su personalidad con las reglas de un mundo tan traicionero como el de la política, dominado en su mayor parte por las apariencias y por la manera en la que se dice algo, no por lo que se ha dicho.

Desde el primer episodio de "The good wife" sabemos que Alicia, por ejemplo, no tolera la deslealtad y la mentira (el modo en el que nos enseñan cómo todavía ve a Kalinda y Peter en su mente es muy significativo), que tiene unos principios éticos muy claros y que no está dispuesta a que su vida privada familiar acabe siendo tema de discusión en late nights y blogs políticos. Pero conforme se adentra en las aguas de las altas instituciones del estado de Illinois, la situación se vuelve mucho más confusa. ¿Qué es la verdad? ¿Está más cerca de aquella palabra con la que ironizaba Stephen Colbert hace tiempo, o con el concepto que de ella puede tener Grace? Es interesante que Alicia le preocupe que Grace pueda tener una crisis de fe. Alicia se mueve en un mundo en el que casi no hay constantes, y las que hay, dependen de la percepción del público al que te diriges en ese preciso momento. Grace, por el contrario, tiene una constante en su vida. Y Alicia está todavía encontrando su voz.
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