26 marzo 2015

Una década en la TARDIS

Tal día como hoy, 26 de marzo, de hace diez años, la BBC resucitaba "Doctor Who". Una serie que había sido uno de sus buques insignia durante más de veinte años, pero que llevaba fuera de antena, de forma regular, unos 17, volvía a un panorama televisivo en el que las aventuras de ciencia ficción y fantasía adoptaban, en general, un tono más serio y, además, casi no se hacían ya en televisión. Sí, estaba la saga de "Stargate", pero no era lo mismo. ¿Cómo aceptaría una audiencia que se había enganchado a "Los Soprano" el regreso de ese alienígena que viaja por el espacio y el tiempo en una cabina de teléfonos azul, y cuyos principales villanos tienen pinta de saleros gigantes?

La respuesta fue mucho mejor de lo que nadie podía esperar, poniendo a "Doctor Who" de nuevo en el camino a recuperar la popularidad de que gozó entre los 60 y los 90 y, además, saltando las fronteras del Reino Unido y asaltando, ahora sí, el mercado estadounidense. Russell T. Davies, Christopher Ecclestone y Billie Piper, principales cabezas visibles de aquella primera temporada, relanzaron la serie sin olvidarse de toda su historia pasada, recuperando villanos clásicos y dando un toque más moderno a las aventuras del Doctor, especialmente en la personalidad sus acompañantes. Rose, la primera, estaba claramente bajo la sombra de Buffy y las heroínas de Joss Whedon, y en la mezcla de aventura, humor y momentos emocionalmente importantes para sus personajes se notaba también la influencia del guionista estadounidense.

La nueva "Doctor Who", sin embargo, ha desarrollado también su propia personalidad a través de Davies y de Steven Moffat, actual productor ejecutivo, y de los cuatro actores que han interpretado al Doctor en estos diez años de vida. Las tramas han podido ir complicándose con misterios de todo tipo, las relaciones entre Doctores y acompañantes han podido ir desde la amistad reticente a cierta tensión sexual no resuelta (o resuelta en una dimensión paralela), y los capítulos de los guionistas invitados han podido ser o geniales o poco memorables, pero lo cierto es que sí se ha mantenido un cierto sentimiento de juego y de diversión por debajo de todo. Los "fantastic" de Nueve, los discursos entrecortados por nuevas ideas de Diez, la obsesión por el fez de Once o las cejas con vida propia de Doce  responden a ese mismo cometido, el de saber que, por muchos monstruos aterradores que incluya, "Doctor Who" es, en su corazón, una serie de aventuras para ver con toda la familia los sábados por la tarde.

La revista Radio Times pidió a los fans de la serie que eligieran sus diez capítulos favoritos de estos diez años de nueva era de "Doctor Who", una lista que finaliza con "The end of time" (que es la despedida de David Tennant) y que coronan "Blink", "Vincent and the Doctor" y el doble "The stolen Earth-Journey's end", y en la que no se incluye mi opción personal, otro doble capítulo: "Human nature"-"The Family of Blood". Pero es que me da la sensación de que yo tengo más cariño por la tercera temporada de la serie que muchos whovians. De hecho, para desearle feliz cumpleaños al Doctor, lo haremos con una canción justo de esa temporada, "My angel put the devil in me". Y allons-y.
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