29 marzo 2015

Los críticos


Hace algunos días, Bluper publicaba un artículo en el que defendía la necesidad de que en España empezara a surgir una crítica televisiva de verdad, especialmente en lo referido a las series. Las cadenas llevan un tiempo animándose a probar otras temáticas y otros formatos, pero hasta hace no demasiado tiempo, parecían reticentes a enseñar las series a los periodistas antes de su estreno. Al revés que en el cine, en el que las críticas de las películas se escriben antes de que lleguen a los cines, para ofrecer al espectador una idea de si merecen la pena, en televisión todo acaba yendo a posteriori; las opiniones sobre un primer capítulo se publican al día siguiente, con lo que se elimina esa primera opinión de los críticos. Sí, para algunos programas puede ser muy beneficioso huir de unas críticas feroces, pero para otros, esas opiniones pre-debut pueden ser un acicate para la curiosidad de la audiencia, o de ciertos sectores de la audiencia.

"El Ministerio del Tiempo" puede ser el último ejemplo de cómo ofrecer a los críticos la posibilidad de ver el primer episodio antes de tiempo puede resultar muy beneficioso para fomentar el interés del público por verlo cuando se emita, pero no es el único. En ese aspecto, el FesTVal de Vitoria (y su recién estrenada sede primaveral en Murcia) ha ayudado bastante a cambiar el panorama de la relación entre las cadenas (y las productoras, sobre todo) y los periodistas, fomentando una mayor cercanía entre ellas. Es algo así como nuestra versión patria de las dos giras anuales de la Asociación de Críticos de Televisión de Estados Unidos, en las que los canales (incluidos los de cable, PBS y hasta Univisión) presentan a los periodistas sus novedades para el otoño (en julio, justo después de la Comic-Con) y para el invierno y la primavera (en enero). Los críticos tienen entonces la oportunidad de hablar con los ejecutivos de las cadenas, con los creadores de las series y hasta con sus protagonistas, y van acercando a los espectadores esos nuevos títulos.

La labor de la crítica siempre ha sido ésa, y no otra. Entre todas las ofertas cinematográficas, literarias, artísticas y teatrales que van surgiendo, los críticos "filtran" las que pueden ser más interesantes o curiosas (o mejores, si queréis decirlo así) y se las proponen al público, que ya decide si realmente quiere seguir esas recomendaciones o no. En España, sin embargo, la crítica televisiva nunca se ha percibido como algo a la altura de las demás (hay pocos críticos en los medios convencionales que se dediquen sólo a ella), y ha tardado mucho en ponerse al día de este interés por las series que ya está aquí como algo más que la moda del momento. ¿Cuántos periodistas estadounidenses que sólo hablen de series podríais mencionar así, de sopetón? A vuela pluma, salen Alan Sepinwall, Maureen Ryan, Willa Paskin, Todd VanDerWeff o Emily Nussbaum, aunque es cierto que, de todos ellos, sólo la última escribe todavía para un medio en papel (la revista The New Yorker). Evidentemente, compararse con un país en el que el estado de la industria y la necesidad de segmentar audiencias (300 millones de personas son muchos) lo convierten en un caso particular no es tal vez lo más adecuado, pero se puede aprender del funcionamiento de su industria televisiva.

Las cadenas españolas están empezando a darse cuenta de que una relación más continua con la crítica es beneficiosa para ellas. Como decimos, el FesTVal ayudó en su momento a que "El tiempo entre costuras" entrara en el radar de bastantes de sus posibles espectadores, y puede haber hecho lo mismo recientemente con "Allí abajo". Algunas cadenas y productoras (da la sensación que más éstas últimas) han ido acostumbrándose a hacer pases de prensa de algunas de sus series, a ofrecer más información sobre ellas mientras están en producción, y esa relación más estrecha ha hecho, al mismo tiempo, que los nombres de los creativos detrás de ellas cada vez se hagan más conocidos. Ésa es todavía a gran asignatura pendiente de la ficción española, que los guionistas responsables de las ficciones sean tan conocidos como sus protagonistas. Es una de las principales consecuencias de esa manoseada segunda edad de oro de las televisión, y ha hecho mucho por aumentar el interés y la visibilidad de la ficción para televisión.

Al mismo tiempo, en España estamos comenzando a ver cómo pueden beneficiarse mutuamente Internet, las redes sociales y las series. No vale sólo con sobreimpresionar en pantalla el hashtag para comentar en directo cada capítulo, se necesita una interacción con el espectador más continua para construir un fandom, que al final es lo que puede garantizar la popularidad y la supervivencia de esos títulos. Los visionados a través de las webs de las cadenas cada vez toman más relevancia, y empezamos a tener la misma conversación que se está teniendo en Estados Unidos sobre la eficacia de los métodos actuales de medición de audiencia. Cuando una parte notable de tu público está viendo tu serie a través de servicios de VOD, la web o simplemente en diferido, ¿realmente es representativa la información que se obtiene de los audímetros, esas entidades mitológicas?

Música de la semana: "Powers" no está haciendo demasiado ruido de momento, lo que tal vez no sea buena señal para los propósitos de PlayStation Network. Sin embargo, vamos a quedarnos con una de las canciones que suenan en el club que frecuentan los "poderes", ese Here and Gone en el que se puede escuchar "eez-eh", el lado bailongo de Kasabian.
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