13 julio 2015

Protege el cliffhanger

Acabar una temporada de una serie con el destino de uno de los personajes en el aire es uno de los cliffhangers más viejos del manual. La desesperación de los fans por saber qué va a pasar está casi garantizada para todo el verano, e incluso aunque sepan que ese personaje no va a morir (esos amagos de que Mulder había muerto que hizo varias veces "Expediente X"...), la intriga por saber cómo saldrá de ésa es más que suficiente para dar tema de conversación hasta que vuelva la serie a la programación. Sin embargo, parte de la gracia está en no hacer de menos ese cliffhanger. Serie y espectadores asumen que, hasta nuevo aviso, ese personaje ha muerto, y en ese pacto se basa el impacto del último capítulo y la expectación con la que se recibirá el primero de la nueva temporada.

En 2007, cierta serie de Syfy (aunque entonces aún era Sci Fi) mataba a uno de sus protagonistas en la recta final de su tercera temporada. Los fans se echaron las manos a la cabeza, incapaces de creer que se hubiera producido aquello que acababan de ver, e intentaron averiguar de todas las maneras posibles si no era un engaño, si la serie no estaba jugando con sus sentimientos. Para el resto de los personajes, aquella muerte era un mazazo y les obligaba a replantearse algunas cosas; era una muerte que tenía mucha importancia para la serie, y los implicados en ella dijeron por todas partes que lo que se veía en pantalla era exactamente lo que parecía. Algunos capítulos más tarde, aquel personaje reaparecía en la serie, y la sorpresa entre los fans era lo que se quería salvaguardar (si queréis saber a qué serie nos estamos refiriendo, en este artículo del Los Angeles Times explican todo el asunto). Pero para que esa revelación tuviera relevancia, se tenía que proteger el cliffhanger anterior.

El final de la quinta temporada de "Juego de tronos" se encuentra en la misma tesitura. Hay un personaje importante que parece estar muerto, y desde la emisión de aquel último capítulo, fans y prensa se han vuelto locos intentando averiguar si es así o no. Que si se ha visto al actor en tal sitio, que si ha cambiado de estilismo, que si tiene tal proyecto... El destino de ese personaje viene debatiéndose también entre los lectores de los libros de George R.R. Martin desde hace años, y aunque hay teorías al respecto, los responsables de la serie han tomado esa última escena en serio. Si parece que está muerto, es que lo está. Como ocurría con aquel título de Syfy, tienen que proteger el cliffhanger, no pueden devaluarlo diciendo de repente que ese personaje volverá para la mitad de la sexta entrega, por ejemplo. Lo que pasa es lo suficientemente relevante para tratarlo como tal.

Si en la pasada Comic-Con, por ejemplo, de repente dicen que ese actor va a volver, el cliffhanger se va a la basura, el impacto emocional que debería llevarnos hasta la próxima temporada no vale de nada. Y la sorpresa de su regreso, si es que regresa, se neutraliza. En la época actual de la sobreinformación, los rumores tratados como noticias seguras y los cortes de pelo utilizados como confirmaciones de la permanencia o no de un actor en una serie, proteger esos giros se ha convertido en algo crucial. No hace falta llegar al nivel de spoilerofobia de Matthew Weiner, pero hay que honrar esos cliffhangers como se merecen. Sobre todo porque la especulación loca de los fans sobre su resolución es también parte importante de la experiencia de seguir las series.
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