22 octubre 2006

Hay una bomba bajo la mesa

Alfred Hitchcock lo que era y cómo se construía el suspense con el ejemplo de una escena en la que se viera a dos hombres cenando tranquilamente y charlando en un restaurante. Su conversación es trivial, todo parece perfecto y, de repente, la mesa explota. Hitch decía que, con esto, el público sólo se llevaba una sorpresa, porque no se lo esperaba. Sin embargo, si se mostraba a un tipo que preparaba la bomba, fijaba el temporizador a una hora determinada y colocaba la bomba bajo la mesa, y luego se mostraba la misma cena y la charla intrascendente, con planos intercalados del temporizador y del reloj, el público se preocupaba, se inquietaba ante la duda de si los dos hombres descubrirían la bomba y, cuando ésta explotaba finalmente, el efecto era mucho más intenso. Hitchcock llevó la construcción del suspense hasta sus últimas consecuencias con la escena de la bomba en el autobús de "Sabotaje", y fue muy criticado por ello, críticas que el director recibió con deportividad.
En la nueva serie que va camino de convertirse en un programa de culto, "Heroes", han empezado a construir el suspense sobre el final de la temporada desde el primer episodio, ofreciendo pistas y pequeños vistazos de esa misteriosa explosión nuclear en Nueva York de la que lo único que sabemos es que va a pasar porque el pintor "vidente" la dibujó y Hiro la vio en su primera teleportación. Excepto Hiro, sólo el público sabe que va a pasar, pero ninguno de los que ha visto el cuadro, así que ya está puesta la primera piedra para crear suspense hasta el final.
Ciertamente, es mucho más interesante el suspense que la sorpresa, como ejemplifica bien todo el asunto de los dos tipos y la bomba debajo de la mesa. Da más juego narrativamente y, lo que más le interesaba a Hitchcock, implica emocionalmente al espectador, que desearía poder gritar a los personajes lo que deben hacer para que no pase lo que sólo nosotros sabemos que va a pasar. En estas series tan serializadas que están ahora tan de moda, sin embargo, más que suspense lo que se va haciendo es dejar pequeñas pistas sobre el devenir de la trama, pistas que, sin un nexo de unión, no significan nada, y que cobran todo su sentido cuando sucede lo que anunciaban. Cuando se ve por segunda vez "El sexto sentido", se aprecia bastante bien todo esto.
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