28 agosto 2009

Brenda, la vampiresa

Aunque todos los comentarios y las apariciones en los medios este verano en EE.UU. se los ha llevado "True Blood" (de la que me temo que me da pereza seguir más allá del 2X01), no hay que olvidar que la campeona en audiencia sigue siendo "The Closer". No puedo ocultar que yo soy una gran fan de Brenda Johnson y el resto de sus compañeros en la Unidad de Grandes Crímenes (o como pueda traducirse mejor "Major Crimes"). El verano siempre es sinónimo del regreso del encanto sureño y la implacable técnica de interrogación de la subjefa de policía, que navega como buenamente puede por una vida familiar en la que aplicar las mismas manipulaciones que usa en la sala de interrogatorios no puede traerle nada bueno. En ese aspecto, Brenda puede ser una auténtica vampiresa, como hemos visto con la subtrama de su sobrina Charlie, y en esta quinta temporada, sus manipulaciones varias le han traído más discusiones de las habituales con Fritz Howard, marido sufridor en la estela de Joe DuBois.

También, todos los veranos, me veo apostolando para que alguien más le dé una oportunidad a esta serie y supere sus prejuicios contra los títulos de policías y los "procedimentales" (palabra que a veces esgrimimos como si fuera el peor insulto), y casi siempre lo hago basándome en su sentido del humor y en la personalidad de Brenda que, aunque podría parecerlo, nunca vampiriza al resto de los personajes. El frikismo de Tao (con una pasión por compartir datos que ya querría para sí Mr. Nigel-Murray, o Ryan Cartwright, que ahora también sale en "Mad Men"), la evolución de Gabriel hacia algo más que un buen segundo de a bordo, la experiencia y sabiduría de Provenza, que muchas veces comprende a Brenda antes de que ella diga nada y, por supuesto, su insuperable dúo cómico con un Flynn que está de vuelta de todo, el trabajo callado de Sánchez y todos los detalles que comparten durante esas habituales sesiones de puesta en común en la oficina... Es el trabajo coral de todo el reparto, las cositas entre ellos, lo que lleva a que te enganches, más que los casos (que suelen estar bastante bien construidos en general).

Por supuesto, últimamente, la familia de Brenda y todo el estrés que su presencia supone para ella es la guinda del pastel. La diversión está en ver no sólo cómo intenta escaquearse de ellos, sino cómo utiliza sobre ellos las mismas técnicas que con los sospechosos. La llegada de su sobrina ha puesto de relieve las aristas menos fáciles del carácter de Brenda, las que son perfectas para la sala de interrogatorios, pero mucho menos fuera de ella. Ha permitido que veamos muchos más matices de ella y que, desde luego, está muy lejos de ser perfecta. Pero así es como resulta más interesante, y más divertida, claro. La serie se va de hiato hasta final de año, o principios de 2010, cuando veremos sólo tres o cuatro capítulos para cerrar la quinta temporada, y yo estaré esperándolos como siempre. Thank you, thank you so much.

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