30 agosto 2009

Quis custodiet ipsos custodes

1.- El título no es un errata, sino un arranque snob en toda regla, lo reconozco. Para no repetir título al hablar de "Watchmen", lo mejor es utilizar el verso en latín del poeta Juvenal que sirvió para que Alan Moore y Dave Gibbons le pusieran nombre a su cómic, y que significa: "¿quién vigilará a los que vigilan?". Porque, viendo por fin "Watchmen", parece que a Zack Snyder le abrumó la tarea de contentar a todos los fans que llevaban años esperando la película, y terminó haciendo una adaptación demasiado fiel. Sí, existen, y son prácticamente una sentencia de muerte para que la película sea mínimamente entretenida. Y si no, me remito a las dos primeras cintas de Harry Potter, a las que sólo les faltaba añadir los puntos y las comas, y que por eso a mí me resultaron un poco aburridas. En el caso de "Watchmen", la responsabilidad por ser fieles ahoga una película que tiene que condensar un cómic muy denso en trama, referencias históricas y literarias, en las relaciones entre sus personajes, y con un mensaje demoledor sobre los Vigilantes y cualquier otro superhéroe justiciero enmascarado y con ínfulas de superioridad. Habría sido más acertado, quizás, hacer una miniserie para el cable.

2.- En el otro extremo, aburrimiento es lo que no hay en "Enemigos públicos", otra de gángsters de Michael Mann con nervio, una realización muy inmediata y otra historia de persecución entre un policía y un ladrón en la línea de "Heat". Solo que aquí, el ladrón es una figura histórica, John Dillinger, que se enfrenta a la Gran Depresión, a compañeros del hampa amenazados por su pulso con la ley y, por supuesto, al naciente FBI de un J. Edgar Hoover dispuesto a lo que sea para demostrar que puede mantener el orden en Estados Unidos. Hay algunos guiños a la época muy curiosos (Baby Face Nelson parece de verdad el James Cagney de "Al rojo vivo", y Marion Cotillard tiene el mismo tipo de cara que Mirna Loy, por lo que no es raro que Dillinger se acuerde de ella viendo "El enemigo público número uno"), y un ramillete de caras conocidas kilométrico. Tanto Johnny Depp como Christian Bale están muy bien como Dillinger y el agente del FBI que lo persigue (el modo de hablar de Melvin Purvis está muy logrado), y Mann vuelve a dar en el clavo con esta historia casi de modernos Robin Hoods con unos pocos principios muy claros y muy firmes.

3.- El otro día, "Asesino en serie" decía que, aunque "True Blood" era el éxito del verano en EE.UU. (y la salvación de la HBO post-Sopranos), Anna Paquin estaba dosificándose sabiamente en sus apariciones y promociones, y no como las chicas de "Gossip Girl". Bueno, Paquin ganó un Oscar con 11 años y, desde entonces, lo que sí ha demostrado es tener cabeza, porque ha tenido una carrera que le ha permitido pasar sin demasiados apuros a los papeles de adulta. Otras se quedan por el camino, claro, pero los trabajos posteriores al Oscar de Paquin se han apartado bastante del perfil de "Gossip Girl". Ahora mismo, por cierto, esta canadiense de nacimiento criada en Nueva Zelanda tiene 27 años y sobrevivirá también a la enorme popularidad de "True Blood". Hay que esperar un poco para ver cómo evolucionan Blake Lively (nacida en una familia de actores) y Leighton Meester.

4.- Acabo de empezar la segunda temporada de "Babylon 5" y ya estoy enganchada. Bruce Boxleitner me convence más como comandante de la estación, y esa venida de las Sombras tan preconizada es como la oscuridad que llegaba de Mordor en "El Señor de los Anillos". Ah, y me encanta que los conspiradores se saluden con el "be seeing you" de "El prisionero" (que también escuché en "Watchmen", por cierto).

Música de la semana: El capítulo de esta semana de "Warehouse 13", además de mostrar una estupenda dinámica entre todos los integrantes del grupo, sacó a relucir el clásico espejo de Lewis Carroll y "Alicia en el País de las Maravillas", así que no es de extrañar que utilizaran, en un momento climático del capítulo, "White rabbit", de Jefferson Airplane, que es un homenaje al personaje de Carroll.
Publicar un comentario