20 julio 2012

Compuestos y sin Emmy



El día después del anuncio de las nominaciones de los Emmy, incluso las horas después, es el momento para que surjan los análisis más en profundidad sobre lo que quieren decir las candidaturas. Dicho así, parece que vamos a explicar qué es el bosón de Higgs, y tampoco es eso, pero es cierto que, a veces, echar un vistazo a las ausencias o a las nominaciones muy secundarias (las que ni siquiera se entregan en la ceremonia principal) puede ayudarnos a ver un poco por dónde cojea la Academia de televisión cada año. Entre esas categorías secundarias está la de mejor coreografía, por ejemplo, que se disputan dos realities como "So you think you can dance" y "Dancing with the stars" con "Smash" (por números como el de arriba), y hasta podría incluirse en ese término de secundarias a las de guión, ya que, como han indicado varios críticos estadounidenses, parece haber una extraña desconexión entre las series nominadas como mejor comedia, principalmente, y los guiones candidatos.

De los cinco nominados sólo uno, "Girls", es candidato también a mejor comedia. Los otros, con "Louie", dos guiones de "Parks & Recreation" y, atención, "Community", no. De hecho, ésa es la única nominación para "Community". ¿Cómo se explica eso? ¿Los mejores guiones no son las mejores series? ¿Y las mejores series, como "Modern family", no tienen nadie que las escriba, las improvisan sus actores? Los Emmy utilizan estas categorías de guiones más como premio de consolación que otra cosa (aquí tuvieron sus pocas candidaturas series como "Battlestar Galactica" o "The Wire"), una costumbre que los Oscars han seguido también en ocasiones con las películas independientes más exitosas del año, con lo que parecen estar haciendo de menos lo que se supone que es la piedra de toque sobre la que se construye todo.

Luego, claro, tenemos el caso de los olvidos de todas las ediciones, en los que habría que diferenciar entre las series que, por la razón que sea, se caen de las listas de otros años y las que nunca han contado realmente para los premios. En el primer apartado está, por ejemplo, "Justified", que el año pasado hizo que Margo Martindale ganara como mejor secundaria, y que ahora tiene que conformarse con ver a Jeremy Davies candidato a mejor invitado de drama. En el segundo están la ciencia ficción y los culebrones, géneros que nunca le han gustado a los Emmy. Para que alguna serie de ese estilo se cuele, ha de ser un fenómeno de dimensiones incalculables. Quizás por eso "Expediente X" pudo rascas alguna que otra nominación (y un premio para Gillian Anderson) y "Dallas" es la única soap opera que fue candidata a mejor drama, y lo fue creo que por su tercera temporada. Por eso mismo, y como hemos comentado muchas veces, cosas como "Fringe" y "Revenge" no tienen posibilidades de entrar en el radar de los académicos. Lo de "Fringe" queda todavía más claro cuando vemos que "Pan Am" está nominada a los mejores efectos visuales por su piloto y, sin embargo, "Fringe" ni siquiera pudo entrar por escenas como ésta o todas sus secuencias con los döppelgangers. Hasta "Battlestar Galactica" ganó varios Emmy por sus efectos especiales.

Es, por otro lado, lógico, conociendo a los Emmy, que las únicas nominaciones de "The Walking Dead" y "Once upon a time" estén en maquillaje, vestuario y esas cosas, porque para que se las tomen en serio tienen que emitirse en HBO, razón por la que "Juego de tronos", además de figurar en las categorías técnicas, puede además aspirar a premios más importantes. Pero no todo van a ser quejas. Confieso que me ha hecho bastante feliz ver a "Downton Abbey" entrar cual huracán en las categorías de drama, y no porque crea que la segunda temporada lo merezca o no, o porque considere que, probablemente, tenga demasiadas nominaciones; es difícil no alegrarse, aunque sólo sea un poco, por que una serie emitida por la televisión pública estadounidense, un canal que vive de las donaciones de los espectadores y de los patrocinios y que cada año recibe menos dinero del Gobierno federal, esté asustando de verdad a las que parecían intocables, a los dramas que todo el mundo adora y cuyas cadenas pueden gastarse millones de dólares en promoción. Una vez que los Grantham se han colado ahí nunca hay que descartar que pase cualquier cosa.
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