26 julio 2012

Un almacén de noticias

Durante tres temporadas, "Warehouse 13" ha sido la serie de mayor éxito de Syfy, la primera que se estrenó con su cambio de nombre, y una que ha ido manteniendo esas buenas audiencias sin cambiar su estrategia de buscar la diversión y la aventura sin más pretensiones. Sin embargo, ya en la anterior entrega empezaron a insinuar que trabajar en el almacén podía tener consecuencias indeseables para sus agentes, algo que Lattimer y Bering experimentaron, junto con Artie, al final de la tercera temporada. Esas consecuencias, ese "gran malo" que tenían cada año solía ser alguien externo, un villano muy fácilmente identificable, pero para iniciar su cuarta temporada parecen haber optado por otro camino; el de hacer que las acciones de uno de los protagonistas desemboquen en la potenciación del lado oscuro de otro de ellos.

Así dicho igual suena muy complicado, pero "Warehouse 13" nunca ha sido difícil y no lo va a ser ahora de repente. Como se notó desde la mitad de la primera temporada, Artie es más el centro de la serie que Pete y Myka (aunque ellos dos sean muy divertidos juntos), así que no es extraño que cierto demonio personal suyo vaya a ejercer el papel de malo de la temporada. De todos modos, como ocurre con todas estas series más escoradas hacia la comedia tontorrona, el drama no suele ser su fuerte. Veremos cómo siguen después de un primer episodios que no estuvo mal, y que contaba con Brent Spinner de tipo inquietante, por decirlo de algún modo.

Aaron Sorkin ha proclamado en más de una entrevista su amor por las comedias de los años 30 y 40, comedias de diálogos vertiginosos y gags precisos y veloces, que por algo le ganó al género el nombre de screwball comedy. En "The Newsroom", Sorkin parece estar haciendo su propia screwball series, con esas mujeres excéntricas a lo Katharine Hepburn en "La fiera de mi niña" y esos hombres serios que las necesitan para darle algo de sal a sus vidas. A veces, en bastantes escenas (especialmente, muchas de las interacciones entre Will y Mac), se nota esa intención, pero los resultados no están a la altura de dicha intención. En lugar de como excéntrica y adorable, Mac termina viéndose como una histérica desequilibrada incapaz de separar su vida personal y profesional, y en cuanto a Maggie, podríamos perdonarle sus nervios y su inseguridad porque es la nueva, pero el retrato de Mac no le ofrece ningún contrapunto. Y que Jim, su interés amoroso, sea un sabelotodo torpe tampoco ayuda,

Es una serie en la que se aprecian las piezas individuales del puzzle que Sorkin quiere montar, pero éste no termina de cuadrar y todo queda un poco exagerado. Los intentos de comedia y la faceta "aspiracional", como dice él, de "The Newsroom" no casan bien, y cuando un personaje se te presenta diciendo que son la élite de los medios, lo menos que esperas es que la serie sea una conjunción de los niveles de calidad de "Los Soprano", "The Wire", "Mad Men" y "El ala oeste de la Casa Blanca". Un poco menos de pretenciosidad no le vendría mal, porque es muy cierto que cada vez que vemos uno de sus informativos, lleva un gran ritmo, y Jim y Maggie podrían ser realmente adorables y simpáticos. Ese "No lo es. Pero podría serlo" que aplican a Estados Unidos en el piloto es también totalmente aplicable a la serie.

P.D. podcastero: Con la colaboración de Adriana Izquierdo, y de cierta invitada perruna con mucho afán de protagonismo, la disección de "The Newsroom" es uno de los temas que tocamos en el nuevo programa de "Yo disparé a J.R.". Los otros son "Political Animals" y nuestras impresiones sobre las nominaciones de los Emmy. Ahí os dejo el menú del día:

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- 0': Nominaciones de los Emmy.
- 27': "The Newsroom"
- 57': "Political Animals"
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