04 julio 2012

Un trabajo interno

Ian Rankin ganó hace dos años el premio Pepe Carvalho de novela negra con "Puertas abiertas", una historia sobre tres amigos de Edimburgo, aficionados y coleccionistas de arte, que por aburrimiento y mera diversión planean un día un robo en el almacén de la National Gallery escocesa, aprovechando la jornada anual de puertas abiertas. Lo que al principio no es más que un entretenimiento, acaba convirtiéndose en realidad ante el convencimiento de los amigos de que puede hacerse y, además, hasta puede ser el atraco perfecto, pero en estas historias, el atraco nunca es perfecto y siempre hay algo que sale mal. Ese libro guarda sus puntos de contacto con "Inside men", una miniserie de cuatro episodios de la BBC que cuenta, precisamente, el robo de un almacén en el que se guarda la recaudación, en efectivo, de diferentes entidades, un robo que también tiene la apariencia de un golpe casi perfecto. La clave, como siempre, está en el casi.

Empezamos viendo el robo en sí, obra de un grupo de hombres enmascarados eficientes y, en ocasiones, algo violentos, y conocemos también desde el principio a las víctimas. ¿O no lo son? Porque la miniserie, enseguida, nos lleva desde el momento del delito hasta varios meses atrás para mostrarnos las circunstancias que llevaron a su planificación y su puesta en marcha, y a los motivos detrás de él. Conocemos a dos trabajadores del almacén, uno que intenta llevar una vida honrada a pesar de un entorno familiar no muy halagüeño, otro que es un cabeza loca al que se le ocurren un montón de ideas de ganar dinero que nunca tienen éxito. Junto a ellos conocemos también al director del almacén, un hombre gris y apocado, un funcionario cuya única emoción es ser elegido empleado del mes con regularidad y al que todo el mundo cree que pueden "torear".

Pero lo interesante de "Inside men" es que, con esa maniobra narrativa tan de "Damages", nos va cambiando la perspectiva desde la que vemos a los tres protagonistas, revelando facetas de ellos que, al principio, no habíamos detectado. La función pertenece casi por entero a Steve Makintosh, que en la primera temporada de "Luther" demostró que podía interpretar perfectamente a un tipo con dos caras, y que aquí va erigiéndose poco a poco en el centro de la trama con su evolución hacia otro tipo de persona del que era en el primer capítulo. Es complicado comentar la miniserie sin revelar más de la cuenta y, de ese modo, fastidiar la diversión de ir descubriéndolo todo por nosotros mismos, pero aunque lo supiéramos todo, el visionado de "Inside men" resistiría.

Maneja muy bien la tensión hasta en las partes más típicas de las historias de robos, y no sólo Makintosh, sino también Ashley Walters, Warren Brown y Kierston Wareing están estupendos en sus respectivos papeles. Lo que interesa aquí no es cómo lograr robar el dinero, o quién está implicado, sino por qué cada uno hace lo que hace.
Publicar un comentario