10 junio 2013

El tiempo es relativo

Cuando le pedían a Albert Einstein que explicara su concepto del tiempo en la teoría general especial de la relatividad, y sobre todo su idea de que el tiempo era relativo y que dependía del observador, solía poner siempre el mismo ejemplo: "Cuando un hombre se sienta junto a una chica guapa durante una hora, le parece un minuto. Pero haz que se siente sobre un horno caliente durante un minuto, y le parecerá que dura más de una hora. Eso es relatividad". Este concepto relativista del tiempo podría aplicarse también a las series de televisión, especialmente en los últimos meses, en los que han coincidido varias cuyo ritmo es más tranquilo y menos frenético de lo habitual. Entre "Rectify", "The Fall" y hasta "Top of the lake", ha habido varios títulos que han optado por dejar que la historia que contaban fuera desenredándose poco a poco, sin prisa, preparando las bases lo mejor posible para que, cuando llegara algún momento de gran revelación y clímax dramático, tuviera un impacto mayor.

Esto ha traído de regreso una vieja discusión tuitera sobre las series "lentas" en las que "no pasa nada". Hace algunos años, casi estaba circunscrita sólo a "Mad Men", pero luego fueron llegando otras series con ritmos propios como "Breaking Bad", y se convirtió en habitual que algunos espectadores se quejaran al principio de que eran lentas porque marcaban sus propios tiempos en el desarrollo de la trama. Lo cierto es que la lentitud se ha convertido, de un tiempo a esta parte, en una inesperada arma arrojadiza, una característica de las series que algunos espectadores identifican como un defecto y que, la verdad, es que es bastante relativa. Una serie como "Battlestar Galactica", que a mí me resulta muy adictiva, para otros es muy lenta, y ya ni mencionemos "The Wire". Con "Juego de tronos", por ejemplo, se está reproduciendo en parte el patrón de críticas que suele verse, salvando las distancias, en "The Walking Dead"; cuando no hay grandes momentazos épicos (marcados generalmente por muertes inesperadas o grandes batallas), la mitad de su audiencia se queja de que no pasa nada. Si "El Señor de los Anillos" era una trilogía de películas de gente que caminaba, "Juego de tronos" es una serie de gente que habla, y ha sido así desde el primer capítulo.

Esto, al final, entronca con algo que comentaba la revista OchoQuince a raíz del célebre capítulo "Las lluvias de Castamere" de la fantasía épica de HBO, y es que, a veces, parece que no nos damos cuenta de cómo es la serie que estamos viendo. En ocasiones, las críticas se hacen más basándonos en cómo queremos nosotros que sea la serie que en cómo es dicha serie, y nos empeñamos, por ejemplo, en quejarnos amargamente cuando en "The Walking Dead"no se enfrentan en todos los episodios a una horda de zombies, cuando desde el principio quedó claro que aquello era más un drama centrado en los supervivientes y su potencial para ser unos monstruos (otra cosa es que la serie logre "vender" esos momentos más tranquilos, pero eso es discusión para otro día). "Mad Men" no va buscando las grandes revelaciones, sino que va acumulando momentos y pequeños detalles hasta que, finalmente, la olla a presión acaba explotando por alguna parte, y muchas de esas series "acusadas" de lentas funcionan del mismo modo.

"Rectify" opta por ese ritmo más contemplativo para hacernos llegar mejor cómo es su protagonista y cómo el mundo que le rodea al salir de la cárcel se ha convertido en algo que podríamos describir como casi alienígena, y en "The Fall" lo que interesa no es tanto la investigación de esos asesinatos, sino la disección del carácter del asesino y de la policía que va tras él. Su creador, Allan Cubitt, así lo explica en este artículo en "The Guardian" en el que habla, además, sobre el retrato que se hace en televisión de la violencia sobre las mujeres, y cómo ha intentado subvertir los estereotipos sobre cómo es una detective con su Stella Gibson. Sus objetivos son los que marcan el ritmo de la serie. Aunque, todo sea dicho, a veces la lentitud no es más que una excusa para gritar las pretensiones artísticas de un programa, pretensiones que en realidad están vacías, pero por lo general, que una serie sea lenta no es un defecto. Hay ciertas historias que necesitan tiempo para desarrollarse adecuadamente.
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