05 junio 2013

Soy muchas

ALERTA SPOILERS: La primera temporada de "Orphan Black" ha terminado en BBC America, convirtiéndose en una de las revelaciones del año. Si no sabes qué ha hecho finalmente Sara Manning con su vida, no sigas leyendo.

"Un hombre no puede hacer el amor a la propiedad". Esta frase de Daario Naharis sobre las esclavas de cama de Yunkai en "Juego de tronos" resume, curiosamente, el giro final que "Orphan Black" le da a su mitología en el último capítulo de la primera temporada. Después de seguir durante diez episodios las evoluciones de Sara y sus clones, de conocerlas como personas independientes, cada una con sus personalidades y peculiaridades, de ver sus esfuerzos por descubrir de dónde vienen y cuál es la razón última de su existencia, descubrimos que ellas, técnicamente, no son personas; están patentadas, son inventos, cosas. Esa revelación podía estar construyéndose desde varios capítulos antes, desde que nos enteramos que cada una tiene una parte sintética en su ADN que sirve de identificación, algo así como un código de barras, pero no deja de ser un duro golpe cuando, finalmente, la vemos confirmada. Los clones de "Orphan Black" entran en el terreno que ya antes que ellas transitaron cylones y replicantes, pero con la diferencia de que esos eran máquinas pensantes, y ellas son totalmente humanas.

Cuando se estrenó, comentamos que la serie era un thriller, un entretenimiento de serie B que no daba descanso ni a su protagonista ni a sus espectadores, pero conforme han ido avanzando los capítulos, se ha ido transformando en algo más. La introducción de los malos, de los neolucionistas y su evolución dirigida, le ha dado una capa filosófica, como si dijéramos, que estaba al fondo y que nunca se volvía demasiado obvia. Cosima, a pesar de toda la exposición de trama y jerga científica que ha tenido que dar, nunca se ha puesto a darnos una conferencia sobre el eterno debate entre lo innato y lo aprendido, entre la naturaleza "pura" del ser humano y la influencia que la sociedad ejerce sobre él. Tampoco nos han sermoneado sobre la individualidad de cada uno de los clones; lo que han hecho ha sido preocuparse por caracterizar a cada uno de una manera que fuera lo suficientemente única y diferenciadora para que viéramos a una persona, y no a una parte de una cadena de montaje (como habría dicho Laura Roslin).

En esa tarea ha resultado importante no sólo la escritura de cada uno de esos personajes, pese a los defectos que se le pudiera encontrar, sino una Tatiana Maslany que ha acabado incluida en todas las conversaciones sobre actrices que merecen una nominación al Emmy y que, probablemente, acabarán siendo ignoradas. Al principio no parecía gran cosa, pero ha terminado siendo toda una revelación la manera en la que interpretaba a unos clones suplantando la identidad de los otros y cómo se podía distinguir a algunos de ellos aunque fueran disfrazados, y antes de que dijeran ni una sola palabra. Alison, el ama de casa a lo Bree Van De Kamp, quizás ha sido una de las más destacadas por lo completamente distinta que era a todas las demás y la comedia que la seguía a todas partes (aunque se mete en un terreno bastante oscuro al final), y Cosima ha terminado también ganándose a los fans por ese aire de empollona adorable que tenía.

El último episodio presenta un panorama muy interesante de cara a la segunda temporada. Ahora, el club de los clones sabe por qué la empresa del doctor Leekie (y esa otra clon que se ha pasado al lado oscuro) tiene tanto interés en controlarlas, y sabe también que, en virtud de su patente, Kira no es considerada una niña, sino un spin off de tecnología creada por ellos y, por tanto, también es de su propiedad. Esto, de por sí, ya da para tener unas conversaciones éticas bastante interesantes. Pero es que, además, desconocemos todavía quiénes eran esos dos doctores que iniciaron el proyecto Leda en los 70 (que parecen una versión mucho más inquietante de la Iniciativa Dharma), cuál es el propósito último de los neolucionistas para los clones y, especialmente, quién es realmente la señora S. y si ella tiene a Kira. ¿Trabaja para Leekie? Pero entonces, ¿por qué él no sabía de la existencia de la niña? ¿Y qué va a hacer Sarah ahora que Kira está desaparecida? No parece que vaya a quedarse tranquilamente esperando noticias.

P.D.: En "The A.V. Club" publicaron hace unos días una entrevista con Tatiana Maslany en la que hablaba sobre el proceso de construcción de todos los clones y cómo se rodaban las escenas en las que coincidían varias de ellas.
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