16 octubre 2013

La amenaza fantasma

ALERTA SPOILERS: "The Walking Dead" ha vuelto con el primer capítulo de su cuarta temporada, un capítulo en el que parece que tenemos un nuevo enemigo para Rick y los suyos. Pero si no sabes cuál es, no sigas leyendo.

Hasta ahora, los supervivientes de ese apocalipsis zombie que muestra "The Walking Dead" se habían enfrentado a la amenaza de los caminantes, a la que representan otras personas y al hambre, pero todavía no se habían enfrentado a algo contra lo que tienen más complicado luchar: la enfermedad. La muerte de la cerda, y el malestar que despliega a lo largo del episodio el chaval de las gafas, sin pistas que no sitúan en el camino de lo que sí puede romper definitivamente la seguridad del refugio de la prisión, y no son los caminantes que se agolpan en las vallas. Sabiendo que todos los humanos están infectados, y que las medicinas y los médicos escasean, cualquiera que caiga enfermo de cierta gravedad es una bomba de relojería, y si lo que mata a Patrick se extiende al resto de los habitantes de la cárcel, es probable que acaben echando de menos la dictadura del Gobernador en Woodbury.

Ese giro final, que sitúa al enemigo invisible en el corazón del grupo de Rick, encamina este estreno de cuarta temporada hacia esa mayor tensión que Scott Gimple, su nuevo showrunner, prometió en verano. La vida en la prisión puede ser lo más cercano a algo idílico que los supervivientes pueden conseguir, pero no pueden relajarse ni un segundo. Rick lo comprueba también de primera mano con esa mujer que encuentra en el bosque y que ha perdido toda esperanza, aferrada a su marido zombie y casi deseando sólo morir para poder estar con él. Ella ha caído presa de la locura de la que Rick parece haber regresado, y en la que el Gobernador se zambulló de lleno al final de la tercera temporada, y para el ex sheriff sigue extistiendo el riesgo de que el recuerdo de todas las cosas que ha hecho para sobrevivir lo arrastre de nuevo al lado oscuro y a la sociopatía.

La locura y la enfermedad son esas amenazas fantasma que sobrevuelan al grupo en un episodio en el que, principalmente, hemos visto el ambiente en la cárcel ahora que los supervivientes de Woodbury se han unido al grupo de Rick. Todos ellos han optado por aguantar ahí un poco más, aprovechando para criar animales y cultivar la tierra, pero algunos de ellos son conscientes de que ese refugio no es tan seguro y que, además, no deja de ser provisional. Los caminantes se agolpan cada vez en mayor número en las verjas y, si llegara el caso de huir, deberían hacerlo lo antes posible. Por otro lado, unos cuantos personajes van haciendo la guerra por su cuenta, como Michonne, obsesionada con encontrar al Gobernador, y Carl, que ni siquiera cuando se acerca a lo que parece un simple grupo de lectura puede ser tratado como un niño. El nuevo personaje interpretado por Lawrence Gillard Jr., (otro veterano de "The Wire") parece guardar algún secreto (que los lectores del cómic seguro que conocen), pero su presentación no es demasiado interesante como para nos centremos en él.

Este arranque ha puesto más el acento en las circunstancias de los supervivientes y en sus sentimientos en esta nueva situación (que parecen variar entre el pesimismo de Glenn y el optimismo cauto de Maggie), preparando el terreno para que después, cuando lleguen las muertes inesperadas y las grandes escenas de acción y matanza, éstas tengan algún peso emocional, principalmente, y no sean sólo una excusa para contentar a los fans que sólo quieren ver gore. El estreno, además, volvió a ser un monstruo en cuanto a audiencias, con 16 millones de espectadores, confirmando que lo del año pasado no fue algo aislado. Realmente a los espectadores americanos les encantan estos zombies.
Publicar un comentario