28 octubre 2013

El público femenino

The Hollywood Reporter reunió hace algunas semanas a John Landgraff (FX), Ted Sarandos (Netflix), David Nevins (Showtime) y Kevin Reilly (FOX) para celebrar una mesa redonda de ejecutivos de televisión en la que los cuatro comentaron algunos de los asuntos más de actualidad referidos a la televisión como industria, desde los visionados en streaming a las series de la competencia que les habría gustado conseguir. Entre las preguntas que les hicieron, surgió una en la que les pedían que explicitaran el que ellos creían que era el mayor malentendido, el presupuesto más erróneo que había sobre la imagen de la cadena, y Landgraff fue muy rápido al contestar que, en FX, ése era que eran una cadena para hombres. Elaboraba un poco más la respuesta al explicar que tenían un reparto totalmente femenino en "American Horror Story: Coven", que habían tenido bastantes "antiheroínas" en sus series (remontándose a CCH Pounder en "The Shield"), y que habían tenido series con gran tirón entre el público femenino, como "Nip/Tuck", pero en Hollywood se la seguía viendo como la cadena para los tíos.

Esto entronca con uno de los temas preferidos de Crítico en serie (mi compañero en el crimen en Yo disparé a JR), que es la pregunta de si las series protagonizadas por mujeres, y orientadas a mujeres, son vistas como algo menor por la crítica simplemente por eso. Es un tema que surgió hace ya tiempo en Estados Unidos, cuando se habló brevemente sobre si había un estándar, un canon de calidad que estaba demasiado filtrado por un punto de vista masculino y que, por tanto, favorecía títulos con protagonistas que fueran hombres atravesando crisis muy propias de ellos. Si traemos un ejemplo práctico al que se pueden poner todas las salvedades que uno quiera, la gran cosecha del otoño de 2004 que revitalizó el interés por la ficción (y que popularizó mucho más que "Los Soprano" el cliché de que las cosas de calidad se hacen en la tele, y no en el cine) aportó "Perdidos", sí, pero también una primera temporada de "Mujeres desesperadas" que mezclaba géneros sin tapujos y que luego intentó ser copiada sin éxito por otros títulos.

A veces, da la sensación de que "The good wife" tendría más reconocimiento si fuera Will su verdadero protagonista, o que "Sexo en Nueva York" no sería tan vilipendiada si girara en torno a cuatro amigos, y todo eso siendo conscientes de que estas series tienen sus propios defectos. ¿Pero os imagináis una "Breaking Bad" en la que fuera Skyler, y no Walter, la que estuviera muriendo de cáncer y se dedicara a cocinar y vender metanfetamina? Probablemente, no habría sido la misma serie, pero si hubiera mantenido el nivel de excelencia, ¿habría alcanzado la misma repercusión? Por supuesto, no hay modo de saberlo porque esto no es más que una hipótesis más propia del universo paralelo de "Fringe", pero puede ser un curioso ejercicio de reflexión. Lógicamente, que haya pocas mujeres que creen sus propias series (más allá del emporio de Shonda Rhimes, claro) influye en todo esto y ayuda a explicarlo también, pero es curioso que las cadenas se desvivan por atraer al público femenino (que los anunciantes consideran que maneja el presupuesto de los hogares) mientras las series de mujeres no acaban de calar entre la crítica, en general.

Eso sí, a final de año puede darse una circunstancia curiosa si, como parece, "Breaking Bad" se encuentra compartiendo el podio de las mejores ficciones de 2013 con "Orange is the new black". Ya pasó algo similar el año pasado, cuando "American Horror Story: Asylum" (propulsada por los personajes de Jessica Lange y Sarah Paulson) se encaramó entre las cinco mejores series del año para gran parte de la crítica. Veremos cómo va la cosa cuando llegue diciembre.

Música de la semana: Como de "The good wife" ya hablaremos otra vez más adelante, ahora vamos a quedarnos con uno de los grupos que la serie más utiliza cada vez que se avecinan cambios en la vida de Alicia Florrick, los muy efímeros Beast. Hace un par de semanas, la canción que utilizaron fue "Satan", en la que parte de la letra proviene de un espiritual tradicional que "Boss" empleó como sintonía, en la versión de Robert Plant.
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