08 octubre 2013

La oferta y la demanda

Un poco antes del verano, con la irrupción de Netflix en la arena de las series de producción propia ya consolidada gracias a los estrenos de la cuarta de "Arrested development" y de "Orange is the new black", varios críticos estadounidenses se animaban a comentar el otro tema que ha marcado el año televisivo por aquellas orillas, aparte del binge-watching; la "burbuja" seriéfila, o lo que es lo mismo, la explosión de la oferta de ficción propia por parte de todos los canales, sobre todo de cable básico, que quieren hacerse un nombre más allá de los realities de subastas, de cocineros, de rednecks variados, de vestidos de boda o de reformas. La pasada primavera, el crítico Alan Sepinwall apuntaba que, sólo en los primeros cuatro meses de 2013, el cable había emitido 34 dramas y 19 comedias, superando con mucho los datos de hace una década (en 2002, se vieron en los canales de cable 28 dramas y seis comedias, según datos que maneja FX), y no sería nada extraño que se superaran los datos del año pasado, cuando el número de dramas y comedias de cadenas tipo FX, HBO, AMC o hasta Starz llegó a 125 en total.

Y no estamos contando las series de las networks. A esto hay que añadir las producciones propias de plataformas de streaming que no quieren que Netflix se lleve toda la publicidad, como Amazon, y las cadenas que nacen y que quieren tener una serie propia para ir creando una imagen de marca definida. Resultado, una explosión en la oferta seriéfila cuyos responsables afirman que responde a una demanda de contenidos por parte de los usuarios, cada vez más habituados a ver sus programas favoritos en sus tabletas o en el ordenador, antes que en la tele. Esa costumbre, por ejemplo, llevó a que apareciera el otro día un interesante artículo en el blog de "The LA Review of Books" en el que se preguntaba si Netflix no estaba creando un nuevo canon en el que sólo existen, y sólo se ven, las series que ese servicio tiene disponibles en streaming. Pero no nos desvíemos del tema.

Semejante burbuja de series y proyectos nuevos ha llevado también a que surjan algunas voces en Hollywood que se preguntan si tanta cantidad no está rebajando la calidad, pues no hay tantos creadores y voces originales que puedan surtir de contenido a todos los proveedores que lo buscan. Para los grandes nombres, y para los cineastas que quieran probar suerte en televisión, tienen multitud de lugares a los que llevar sus ideas, pero al mismo tiempo se están buscando adaptaciones de películas de éxito y remakes varios que ayuden a destacar por encima de la superpoblación de nuevas series. Con tanta oferta, es normal que pasen desapercibidos proyectos pequeños (y con pinta de ser más bien experimental) como "Full circle",  una serie que el dramaturgo Neil LaBute ha escrito para DirecTV y que sigue a dos personas sentadas en un restaurante, en la que una de ellas tiene otro comensal diferente al siguiente capítulo y las historias de unos y otros se van entrelazando.

Resulta curioso que no haya generado casi ningún interés porque ha atraído a un buen puñado de actores bastante conocidos, desde Tom "Draco Malfoy" Felton a Minka Kelly, David Boreanaz, Julian McMahon o Kate Walsh, pero por otro lado no es nada extraño que su estreno haya pasado desapercibido. DirecTV es un canal muy pequeño (aunque se hizo famoso por emitir las últimas temporadas de "Friday Night Lights" y "Damages") y "Full circle" tiene pinta de ser muy teatral y, como hemos dicho, hasta un poco experimental, y LaBute tiene cierto prestigio, pero no es un imán para la audiencia. En un panorama menos congestionado de ofertas, probablemente la habríamos visto mencionada en más sitios. Tal y como está la "burbuja", hay muchos títulos que se escapan por los márgenes. Es imposible estar a todo.
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