17 marzo 2014

Dentro de un sueño

David Chase ha dicho en más de una ocasión que, siempre que mostraban algún sueño de Tony Soprano en "Los Soprano", copiaban vilmente a "Twin Peaks", y que nunca lograron acercarse siquiera a las imágenes que David Lynch y Mark Frost consiguieron en esa serie. Retratar en pantalla la lógica extraña y las visiones a veces alucinadas de los sueños (o de las pesadillas) no es tarea fácil. Mientras soñamos, esas imágenes pueden llegar a ser muy reales para nosotros, aunque no tengan ningún sentido, y tienen una cualidad un poco peculiar que hace tan difícil pillarles el tono justo. Deben parecer reales, pero no demasiado, y totalmente alienígenas, como si dijéramos, pero sin pasarse. "Twin Peaks" se beneficiaba de la buena mano que Lynch ha tenido casi siempre para enfrentarnos a un surrealismo desestabilizador e inquietante, con unas imágenes que gritaban bien a las claras que eran sueños, pero que para los personajes formaban parte al mismo tiempo de su realidad.

No es un secreto que "Hannibal" bien puede ser la alumna más aventajada de las peripecias del agente Cooper en ese aspecto. Su especialidad son las pesadillas y las alucinaciones, y resultan sumamente inquietantes (el manejo del sonido es muy importante para sumergirnos con Will en sus visiones aterradoras). Toda la serie es como estar dentro de un mal sueño en el que, como decían en "True Detective", hay un monstruo al final, y un monstruo que ha estado escondido a simple vista durante todo este tiempo. Teniendo en cuenta que los protagonistas principales son psiquiatras, y que están constantemente hablando sobre el estado mental de los asesinos que persiguen, no es extraño que "Hannibal" haya optado por ese look otoñal y decadente que se vuelve directamente desasosegante cada vez que se deciden a mostrarnos alguna pesadilla.

"True Detective", como decíamos, también ha utilizado su ración de visiones en su primera temporada. En su caso, se centraban en el cerebro maltratado por las drogas de Rust Cohle, y eran otra de las múltiples referencias de la serie al horror cósmico. Ayudaban a crear esa atmósfera inquietante y malsana que facilitaba que surgieran asesinos como el que Cohle y Hart persiguen. Y, últimamente, un título que ha incluido una curiosa secuencia onírica ha sido "The Walking Dead", que nos muestra el pasado de Michonne a través de un sueño en el que aspectos de su vida presente van entrando poco a poco en su recuerdo de cómo era su mundo antes de que los zombies caminaran sobre la tierra (como esa katana para cortar la comida). No es que fuera una escena estilísticamente tan alambicada como las de "Twin Peaks" o "Hannibal" (o hasta "Doctor en Alaska", en otro registro diferente), pero resultaba muy efectiva.
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