11 marzo 2014

La "lostificación" de "True Detective"

El sobreanálisis es uno de los "daños colaterales" de esta nueva forma de ver series fomentada por Internet y las redes sociales, y uno que, además, sesga casi irreparablemente el punto de vista desde el que nos acercamos a algunas de esas series. Desde el momento en el que empezó a comentarse la influencia de "El rey de amarillo" y el terror cósmico en "True Detective", muchos fans pasaron a verla casi con los mismos ojos con los que veían "Perdidos", buscando pistas ocultas e intentando adelantarse a su final con sus propias teorías sobre lo que podía estar ocurriendo ahí y quién podía ser el asesino de Dora Lange. La especulación loca puede resultar muy entretenida, pero también tiene el riesgo de que se cargue nuestra experiencia de visionado, pues estaremos más pendientes de buscar referencias por todas partes que de lo que de verdad está ocurriendo en el capítulo.

A ese fenómeno podríamos llamarlo lostificación, en el sentido de que se aplica el mismo nivel de escrutinio al que se sometió a "Perdidos" (y a su última temporada) a todo tipo de series que jueguen aunque sea con un mínimo de misterio. "Doctor Who" es una de las que más sufre este tipo de visionado (alimentado por el propio Steven Moffat), y "True Detective" se ha convertido en el último ejemplo, y además uno realmente sorprendente porque no es un título que favorezca la lostificación. Pero no hay más que acordarse de la sexta temporada de "Mad Men", y las teorías completamente idas de madre sobre el futuro de Megan Draper y la identidad de Bob Benson, para darse cuenta de que nadie está libre de ser diseccionado como si le estuvieran practicando una autopsia. Luego, cuando llega el final y ninguna de esas especulaciones se han visto reflejadas en la serie, o han tenido respuesta, se suceden las voces que critican que "el último capítulo no ha resuelto nada". Tal vez es que nosotros estábamos haciendo las preguntas incorrectas.

A raíz del final de temporada de "True Detective", en The Huffington Post exploran precisamente eso, cómo Internet ha estropeado toda la diversión de esos últimos episodios (lo explicitan en el título al decir que "tu final de serie es una mierda, aunque probablemente no lo es"). O, en realidad, cómo tiene el potencial de estropear todo el visionado de la temporada. En lugar de ver la serie y dejarnos llevar por su propuesta, nos dedicamos a buscarle unos significados que probablemente los guionistas no busquen, y creamos unas expectativas tan abusurdamente altas, que es imposible que el capítulo final esté a la altura. Sí, puede ser muy curioso y hasta divertido captar las referencias de "True Detective" a la literatura gótica, a las historias de cultos perturbadores en zonas rurales abandonadas a su suerte por las instituciones, y hasta especular con si conoceremos en algún momento a ese Rey Amarillo que la serie menciona de vez en cuando, pero si nos centramos exclusivamente en eso, podemos perdernos lo que sí es su centro, que es el retrato de Rust Cohle y Martin Hart y la evolución de su relación. Para no repetir lo que he comentado en ¡Vaya Tele!, lo dejamos aquí.
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