24 marzo 2014

Las razones de los showrunners

Esta mañana, Internet estaba revolucionado por algo que había pasado en el último capítulo de "The Good Wife", algo que había llevado a sus dos showrunners, Robert y Michelle King, a publicar en el Facebook oficial de la serie una carta explicando por qué habían decidido hacerlo. Sin entrar a considerar ese giro, (principalmente, porque no he podido verlo todavía) lo curioso de esa maniobra de los King es como ejemplifica a la perfección la nueva relación que las series tienen con sus seguidores, una relación que se ha vuelto más estrecha porque, ahora, cualquiera puede decirle directamente a sus creadores lo que opina de sus últimos capítulos a través de Twitter o Facebook. La respuesta del público a la última locura ideada por Shonda Rhimes en "Scandal" es inmediata a través de las redes sociales, con lo que los showrunners saben enseguida si determinado giro en la trama ha funcionado como ellos pretendían, o si han sobreestimado su posible relevancia.

Sin embargo, también parece que hace creer al público que tiene el derecho, y la posibilidad, de influir en la marcha de dichas series. Hace algún tiempo, cuando todavía era productor ejecutivo de "Doctor Who", Russell T. Davies apuntaba que los foros de la serie en la web de la BBC estaban cerrados porque no querían dejarse influenciar por las opiniones de los fans, preferían tomar cierta distancia, pero hay otros guionistas que fomentan esa interacción con el público. Como siempre, esta nueva situación puede tanto ser beneficiosa como perjudicial para esas series, y el asunto se pone un poco más complicado cuando los showrunners se ven obligados a justificar y explicar sus decisiones. Puede resultar interesante leer sus comentarios cuando se termina una temporada, como ocurre con esos "Walkthrough" que hace The AV Club periódicamente, pero también puede eliminar cierto aura de misterio, por decirlo de alguna manera, alrededor de las sorpresas o de los giros inesperados. Que sus responsables sientan la necesidad de explicarlos puede transmitir la impresión de que creen que el público no está preparado para encontrar dicha explicación por su cuenta, o que temen que vayan a lincharlos metafóricamente por tomar una decisión que puede ser impopular.

Esto no quiere decir que realmente sea el caso de muchas de esas entrevistas que los guionistas dan para clarificar algunos aspectos, o para ofrecernos un vistazo al proceso de escritura y rodaje, pero a veces da la sensación de que un poco de enigma no vendría nada mal. ¿Cuál de las dos posturas es la más adecuada? David Chase, por ejemplo, se negó a dar ninguna entrevista tras el final de "Los Soprano", diciendo que no tenía nada que explicar sobre él, mientras Damon Lindelof y Carlton Cuse sí se mostraron abiertos a hablar sobre el de "Perdidos" unos días después de que se emitiera. También es verdad que ellos dos fomentaron una interacción con los espectadores más cercana, por lo que habría sido extraño que no comentaran el cierre de la serie, pero quizás no hacía falta que dieran tantas explicaciones a lo que acabábamos de ver. Había a quien le gustó, y había quien lo odió, y eso no iba a cambiar por muchas entrevistas que dieran. La mejor justificación debería estar integrada en la serie; el giro impactante que los showrunners sienten la necesidad de explicar debería habérselo ganado la trama, tendría que ser una evolución de todo lo que hemos visto hasta ese momento. Y el público debería también aprender a relajarse un poco.
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