31 marzo 2014

La longevidad de las comedias

Nueve temporadas en antena son muchas para cualquier serie. Incluso las que son capaces de reinventarse, renovar a casi  todo su reparto y superar las quince entregas, tipo "Urgencias" o "Ley y orden", atraviesan baches y les cuesta mantener el nivel y, sobre todo, la frescura de sus primeras entregas. En las comedias, donde es más complicado entregar todas las semanas capítulos hilarantes, con una historia bien armada y que hagan que los personajes no se vean como una mera caricatura, alcanzar esa longevidad implica atravesar por un periodo acomodado y en el que funcionan casi con el piloto automático. Sus guionistas pueden haber gastado todas las buenas ideas en las cinco primeras temporadas, y ahora se dedican a reutilizar las cosas que saben que funcionan y que son más del agrado de los fans. Ninguna comedia se libra de este declive, o casi ninguna, y lo más que pueden conseguir es disimularlo con mayor o menor éxito. "Cómo conocí a vuestra madre", que termina esta noche en CBS, no ha podido evitarlo tampoco, y hasta ejemplifica también uno de los recursos más habituales en estas sitcoms muy longevas; ir más a por los momentos más emocionales y dramáticos que a por las situaciones más divertidas.

La comedia de Craig Thomas y Carter Bays siempre ha mezclado esos instantes con los chistes, y si bien en este último aspecto ha podido decaer con el paso de las temporadas, en la muestra de instantes muy importantes para sus personajes, y que suelen implicar sus dosis de drama, rara vez tropiezan. La breve ruptura de Marshall y Lily, el descubrimiento de Robin de que no puede tener hijos o el funeral del padre de Marshall son algunos de esos momentos en los que la serie se ha puesto un poco más seria, pero sin olvidar el centro emocional de dichos personajes. Con el paso de los años, algunos chistes terminaron haciéndose a costa de ellos, más que a partir de ellos, pero no era así si había que tocar alguna decisión crucial en sus vidas. Es, como decimos, el recurso más habitual en las comedias muy veteranas, y "Cómo conocí a vuestra madre" no iba a librarse de él con su estructura de comedia romántica. Por otro lado, aquellos juegos temporales y narrativos que le sirvieron para salirse un poco de los cánones de la sitcom de toda la vida han perdido, a la fuerza, fuelle, y el último gran juego, el de situar toda la última temporada en el espacio de un fin de semana tiene tantos detractores como defensores, pero es una maniobra muy típica de Thomas y Bays.

Éstos han tenido un gran toque para despistarnos y esconder las grandes revelaciones de los episodios (sobre todo, en la resolución de dos tramas románticas relacionadas con Robin al final de la segunda y de la tercera temporadas), y han demostrado igualmente tener un buen oído para las bromas musicales y para darle un giro cómico a situaciones que todos hemos vivido en algún momento. Aunque la "percha" de la comedia sea la búsqueda de Ted de la que será la futura madre de sus hijos, en realidad lo que hemos visto es cómo ese grupo de amigos pasaban juntos por algunos de los momentos más definitorios de sus vidas, desde su primer triunfo profesional a bodas, nacimientos, muertes y descubrimientos de pasados como reyes del pop adolescente. "Cómo conocí a vuestra madre" tuvo su mejor época en sus tres primeras entregas (que eran también en las que la CBS la renovaba siempre más tarde, casi el mismo día de los upfronts), y después ha conseguido colar casi siempre algún momento divertido y memorablem y hay que reconocer que la estrategia de presentar a la Madre con antelación ha sido un acierto. Gracias, Linus.

Música de la semana: "Cómo conocí a vuestra madre" también ha solido tener un buen oído para elegir canciones que ambienten algunos de los momentos claves en esa búsqueda de Ted de la mujer de su vida. Una de ellas fue, al final de la cuarta temporada (y en el punto álgido de la historia con Stella), "Glad girls", de Guided By Voices.
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