21 mayo 2014

Los dos saltos mortales de "The good wife"


 ALERTA SPOILERS:  La quinta temporada de "The good wife" ha llegado a su fin. Y qué fin. ¿Lo habéis visto? Volved cuando lo hayáis hecho.

La tentación de hacer saltar por los aires el status quo de una serie en su quinta temporada es siempre muy fuerte. Cinco años en antena empiezan a ser ya muchos, y no es raro que los guionistas busquen algo que vuelva a aportar frescura y a revitalizar a tramas y personajes que, a lo mejor, han empezado a notarse un poco agotados. No es que sea el caso de “The good wife”, pero está claro que Robert y Michelle King no querían quedarse atascados en el esquema habitual de los casos de la semana y la trama horizontal de peleas por el poder en Lockhart/Gardner o de maniobras políticas variadas en el frente de Peter Florrick y Eli Gold. Ahora, una cosa es querer evolucionar, y otra es atreverse a hacer saltar la serie por los aires no una, sino dos veces en la misma temporada, y en ambas han logrado caer de pie de sus triples saltos mortales.

La primera fue la marcha de Alicia y Cary para formar su propio bufete, una marcha que propulsó los siete primeros episodios de la quinta temporada hasta un nivel que muy pocos títulos han podido igualar este año. Y cuando la polvareda de “Hitting the fan” empezaba a despejarse, la serie nos sacudía con otro terremoto al matar a Will Gardner y hacerlo, además, de improviso, sin preparación, con el mismo sobresalto que acompaña a estos tiroteos en lugares públicos en la vida real. “Dramatics, your Honor” es el segundo punto álgido emocional de la temporada y su segundo golpe de timón, otro momento que deriva las tramas hacia otros lugares; esta vez, los movimientos muy poco sutiles de David Lee y Louis Canning para apartar a Diane Lockhart de la dirección de su propio bufete, y la onda expansiva que genera la muerte de Will. Alicia se replantea por primera vez si realmente quiere seguir siendo abogada, la búsqueda de responsables en la fiscalía del distrito acaba implicando también a Peter y a futuros candidatos para ocupar su antiguo puesto y, de fondo, hemos tenido esa subtrama sobre escuchas de la NSA que ha dejado a un grupo de analistas frikis que merecen su propio spinoff en forma de sitcom, a lo “Silicon Valley”, pero en el mundo de la inteligencia.

La recta final de la quinta temporada, además, se ha especializado en un tipo de capítulos que siempre funcionan; aquellos en los que a Alicia se le acumulan, en cuestión de quince minutos, seis y siete fuegos que tiene que apagar a la vez. En la season finale, dichos fuegos van desde un pleito con Lockhart/Gardner que acaba siendo toda una bomba, a la elección de un candidato a fiscal del distrito que Peter pueda apoyar, pasando por la enésima muestra de que las madres de Alicia y Peter podrían haber protagonizado “¿Qué fue de Baby Jane?” La situación en Florrick & Agos no podía mantenerse tan idílica y cool como parecía, pues sus dos fundadores son bastante opuestos. A Cary no le importa utilizar tretas tirando a sucias, muy de las que usaba Will, para conseguir sus propósitos si cree que el fin las justifica, mientras Alicia tiene unos principios en ese aspecto que, por mucho que haya tergiversado a veces, continúan siendo bastante sólidos, así que era inevitable que, en algún momento, acabaran chocando. La imagen de Diane ofreciéndose como nueva integrante de su bufete no era ninguna sorpresa, teniendo en cuenta cómo se había desarrollado su trama esta temporada, pero desde luego ofrece una perspectiva realmente interesante para los próximos capítulos.

Aunque eso será si Alicia no decide aceptar la propuesta de Eli de presentarse a fiscal de distrito. Un crítico estadounidense decía que, a veces, “The good wife” tiende a confiar demasiado en los giros de 180º de última hora, y pensaba que esa última escena de la temporada podía ser rizar demasiado el rizo. Es posible, y también es posible que, cuando llegue septiembre y veamos el arranque de la sexta temporada, se quede en nada (como ese maravilloso chiste con el nombre del hijo de Marilyn Garbanza). Pero lo que no puede negarse es que pone a Alicia ante una nueva encrucijada y la obliga de nuevo a decidir quién es y qué quiere ser. ¿Está preparada para dar el salto a la política? ¿Podría sobrevivir al elevado nivel de escrutinio, teniendo en cuenta que su marido es el gobernador de Illinois? ¿Y cuándo rayos va a hacer esta serie un capítulo musical?
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