12 junio 2014

Dramas y comedias

Dramedia. ¿En qué momento empezamos a utilizar semejante palabreja? A estas alturas, todos sabemos que se refiere a una serie que mezcla elementos de la comedia y el drama, con lo que puede ser tanto una comedia dramática como un drama cómico, y que lo mismo puede alternar una sucesión de gags tronchantes con una escena realmente oscura y de bajón emocional. Es un término al que se presta poca atención hasta que llegan los Globos de Oro y los Emmy, que distinguen entre dramas y comedias, y llegan las indignaciones porque estas dramedias pueden ser “errónameante” enviadas a cualquiera de las dos categorías. ¿Deberíamos desterrar ese término y etiquetar las series que caen bajo él teniendo en cuenta que es lo más predominante en ellas? ¿"Shameless” sería, así, más drama que otra cosa, aunque vaya a competir en comedia en los próximos Emmy?

Dramedy”, la palabra original en inglés, aparece en algunos diccionarios entre 2003 y 2005, y es posible que empezara a utilizarse (o que prestáramos atención a su uso) con “Mujeres desesperadas”. Aunque tuviera una duración tradicional de drama (45 minutos), era más claramente una comedia, especialmente en sus dos primeras temporadas, participando de aquella mezcla de géneros que se convirtió en la nota unificadora de los estrenos de la cosecha de 2004, y la dificultad de los periodistas para etiquetarla como sátira de los barrios residenciales o como pseudo-soap opera llevó a que acabara asociada a las dramedias. Sin embargo, lo más probable es que fuera Showtime la culpable de que el término se extendiera con sus dramas cómicos femeninos, iniciados por una heredera en el tiempo de “Mujeres desesperadas” como era “Weeds”.

Aquellas series tenían capítulos que duraban 20 minutos, y aunque podían tener toques de humor, algunas eran muy claramente un drama, caso de “United States of Tara” o “The Big C”. Sin embargo, era precisamente su duración lo que terminaba escorándolas hacia las categorías de comedia en los premios y, por tanto, las hacía acabar bajo el paraguas de las dramedias. Siempre será curioso recordar a Edie Falco protestando que ella no era divertida cuando ganó un Emmy a mejor actriz de comedia por “Nurse Jackie”. Esos capítulos de 20 minutos, tan asociados a la sitcom tradicional de las networks, son los que evitan que se llamen a las cosas por su nombre y que se recurra a estos híbridos. “Transparent”, por ejemplo, una de las nuevas series de Amazon para el año que viene, es un drama familiar por mucho que su único episodio hasta la fecha no pase de la media hora, pero hasta la propia plataforma la encuadraba dentro de sus pilotos de comedia.

La aparición de “dramedia”, en realidad, responde a la que, probablemente, sea la característica más definitoria de esa tan cacareada edad de oro de la televisión, más que el protagonismo de los antihéroes. Casi todas las series de prestigio, como si dijéramos, nacidas en esa época mezclan géneros de modo natural, permitiendo que “Breaking Bad” tuviera un humor muy negro, por ejemplo. “Perdidos” era una coctelera que se ha demostrado difícil de igualar, y el título que lanzó esta nueva era en la ficción, “Los Soprano”, integraba momentos realmente hilarantes en tramas que podían ser muy tremendas. Si miramos las comedias que HBO ha estrenado últimamente, “Veep” bien puede ser la que más se mantiene en ese lado, mientras otras, como “Looking”, en realidad son un drama más bien ligero. Jenji Kohan decía en The Hollywood Reporter que la vida es así, con el drama y la comedia intrínsecamente unidos. El resto ya son estrategias de las cadenas.
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