23 junio 2014

Una nueva "Defiance"

El verano pasado, el estreno de “Defiance” en Syfy significaba un nuevo cambio de tendencia en el canal. Tras las series fantásticas ligeras que habían imperado en el descarte del viejo nombre Sci Fi, impulsadas por la recientemente fallecida “Warehouse 13”, la cadena volvía a mirar al espacio y a la ciencia ficción, a las space operas que habían sido el sostén de su parrilla durante sus años, y que habían evolucionado en aquel éxito de crítica y público (más al principio) que fue “Battlestar Galactica”. “Defiance” abría el camino a ese regreso a los orígenes y lo hacía, además, contando la historia de una Tierra futura colonizada por los alienígenas. Su primera temporada siguió el esquema de las space operas espaciales con sus episodios sobre luchas por el poder, antiguos camaradas que reaparecen, misteriosos objetos que todo el mundo quiere conseguir y un personaje que tiene algún tipo de destino secreto.

Todos esos primeros trece episodios se fueron en construir y afianzar el mundo de la serie, y en el último empezaron a ponerse las semillas de lo que vamos a empezar a ver en la segunda entrega. Los capítulos autoconclusivos parecen haber pasado a mejor vida y, por lo visto en el arranque de la nueva temporada, “Defiance” va a meterse de lleno en una trama bastante más serializada que va a girar alrededor de un conflicto que empezó a presentarse ya en el piloto; el gobierno de la ciudad por parte de la República de la Tierra. Esa línea argumental emparenta la serie con el western, con el asentamiento autosuficiente que recela del poder organizado (algo que tocaba “Deadwood”, por cierto), y el retrato inicial que tenemos de la situación también parece estar inspirándose ligeramente en el arco de Nueva Caprica de “Battlestar Galactica”, aunque, de momento, no tenemos terroristas suicidas.

El cambio de panorama lleva a que algunos personajes, como la mujer de Datak Tarr, revelen finalmente su verdadera naturaleza (ya se nos insinuaba al principio que era un poco una figura estilo Lady Macbeth), pero lo que parece el misterio más “mitológico” de todos, como si dijéramos, que es el destino de Irisa, todavía no está claro. Ni siquiera ella lo tiene muy claro, aunque sí es consciente de que quizás se sacrificó para desencadenar algo terrible. Si la memoria no falla, la doctora Yewll tiene casi todas las respuestas, pero por desgracia, no está exactamente en la mejor posición para proporcionarlas. Lo cierto es que el cambio que ha acarreado el cliffhanger de la primera temporada apunta cosas interesantes para “Defiance”. El año pasado ya intentaron explorar cuestiones raciales en un capítulo sobre una epidemia, y está claro que pretenden que sea un título algo más complejo socialmente.

De momento, el nuevo alcalde de Defiance puede ser un villano claro y definido que ayude a centrar a bastantes de sus personajes, y la relación entre Nolan e Irisa está llena de nuevo potencial, teniendo en cuenta las oscuras pulsiones que laten en ella. La primera temporada fue más convencional de lo esperado, pero era un paso en la buena dirección para devolver las space operas a Syfy. La segunda ha empezado ofreciendo detalles interesantes, además de una expansión de su mundo que siempre es bienvenida en estos casos.
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