16 junio 2014

Sexo para todos los públicos


¿Estáis cansados de leer cosas sobre “Orange is the new black”? Los periodistas estadounidenses e ingleses no lo están todavía de escribir sobre ella, especialmente sobre determinados asuntos sociales que algunos capítulos pueden tocar. El tema favorito, claro,  es la diversidad de su reparto mayoritariamente femenino (como apuntan en The Telegraph), seguido muy de cerca por el tratamiento que la serie hace del amor y, muy especialmente, del sexo. The Huffington Post recoge un vídeo hecho por la web Slate en el que se muestra cómo la óptica desde la que “OITNB” muestra el sexo, y concretamente el lésbico,  desafía las convenciones tradicionales de la televisión. Las discusiones sobre las escenas de cama han dominado los blogs americanos en los últimos meses, ya fuera intentando discernir si determinada escena mostraba una violación (o si las series estaban obsesionadas con ello), o si tal serie es misógina, y casi todas esas conversaciones, además, han terminado concentradas en la última temporada de “Louie”.

Pero lo curioso de este tema, y de cómo presentaba The Huffington Post ese vídeo sobre la serie de Netflix, es que señalaba que iba más allá que otros títulos que también tenían relaciones lésbicas (o intentos de relaciones) en su centro, como “The L Word” o “Faking it”, y se obvia que la representación del sexo no puede ser igual en todas las cadenas porque hay una cosa que se llama Standards & Practices. Es verdad que el punto que ellos quieren transmitir va por otro lado (no se refiere tanto a que haya escenas muy explícitas, tipo el flashback de Poussey, como al punto de vista desde el que se cuentan), pero es interesante comprobar cómo las series intentan mostrar el sexo jugando con las restricciones de las cadenas en las que se emiten. El ejemplo último siempre será “The Good Wife”, capaz de enseñar escenas de un alto voltaje con sus personajes totalmente vestidos y sin que veamos realmente nada.

Si “Faking it” se emitiera en Showtime, por ejemplo, ese amago de trío que vemos casi al final de la temporada habría sido menos “casto”, como si dijéramos, aunque esta serie mantiene una línea que comentamos hace tiempo, referida a “Bunheads”, en la que no pocos títulos de adolescentes del cable básico ya no tratan el sexo como objeto de un capítulo muy especial para un sweep de audiencia, sino como algo normal y sin tanta mitificación en las vidas de sus personajes. En “American Horror Story” es otra arma más dentro de su arsenal de trucos, sustos y giros alocados, y ya hemos comentado hasta la saciedad que en “Juego de tronos” forma parte de los juegos de poder entre sus personajes. Las dos últimas pueden mostrar cuerpos desnudos, y “Drácula”, aunque quisiera mostrar a su protagonista como un amante consumado, la cantidad de piel que se podía mostrar venía establecida por su emisión en NBC, incluso aunque fuera a las diez de la noche.

El sexo en “Penny Dreadful” no cumple la misma función que en “Orange is the new black”, o que en “Black sails”, o que en “Reign”, que se estrenó inmersa en la polémica por mostrar a una doncella de palacio masturbándose, y realmente será interesante ver cómo lo emplean en “Outlander”, la adaptación de Starz de la saga de novela romántica histórica de Diana Gabaldón. Para Starz, la carnaza forma parte de su imagen de marca y puede ser más gratuita que la de “True Blood”, en la que el sexo es tan de fantasía como la existencia de hombres lobo y vampiros. Probablemente sea una parte muy importante de “Outlander”, ¿pero la emplearán sólo porque está a su alcance hacerlo, o estará de algún modo al servicio de la historia y de sus personajes?
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