02 junio 2014

Otra de piratas

En la ficción también hay tendencias estacionales, como en la moda. Un invierno pueden llevarse las camisas de leñador y las series musicales, y al siguiente verano, las sandalias de plástico con tacón y los títulos de piratas. Es curioso ver coincidir en el mismo año dos series centradas en los corsarios y en su relación con la Corona de Inglaterra y sus enemigos, ya fueran los españoles o los franceses, y es curioso porque que pertenezcan una al cable y la otra a una network dicta en parte las diferencias entre ellas. Lo que en “Black Sails”, de Starz, eran unos títulos de crédito espectaculares, una batalla naval inicial con gran fuerza, los desnudos y la violencia explícita a los que la cadena nos tiene acostumbrados y un final de capítulo que presentaba el “misterio” de la temporada, en “Crossbones” es un enfrentamiento entre navío inglés y barco pirata muy deslucido, un “misterio” que da tres vueltas antes de asentarse en lo que parece que va a ser el armazón temático para el resto de capítulos, un desnudo desenfocado en segundo plano y un primer episodio que avanza muy a trompicones.

Es curioso que dos directores curtidos en el cine de terror, y que ahora casi trabajan más en televisión, como Neil Marshall y David Slade sean los responsables de ambos capítulos, pero en “Crossbones” no se nota la personalidad visual que Slade imprimió a los pilotos de “Awake” y “Hannibal”, por ejemplo. Es cierto que la serie de piratas, creada por Neil “Luther” Cross, es algo bastante más convencional, pero se echa en falta un poco más de nervio. En teoría, deberíamos darnos cuenta, en cuanto llegamos a la isla de Barbanegra, que ahí todo el mundo es un traidor en potencia y todos buscan el modo de hacerse con el control del lugar, pero la cosa se queda en monólogos para John Malkovich (un poco al estilo de James Spader en “The Blacklist”) y la presentación de ese espía-médico que recuerda al doctor Maturin de los libros de Patrick O’Brian, y cuya misión no es más que un enrevesado macguffin. Cuál será su objetivo más adelante puede determinar si se vuelve un poco más interesante, y su relación inicial con la noble inglesa buscada por traición puede salirse de los clichés.

En “Crossbones”, ambientada más de un siglo antes que “Black sails”, los siguientes capítulos pueden mejorar esa impresión de desconexión entre sus partes que ofrece el primero. Éste está aquejado de ese habitual mal de querer contar demasiadas cosas, lo que termina interfiriendo en la labor de presentación de personajes, y aunque la entrada en escena de Barbanegra está planeada para que sea un impacto, se queda un poco a medias. Le falta algo más de personalidad propia, pero también es cierto que un objetivo más claro para sus personajes puede ayudar a que termine siendo al menos entretenida. ¿Realmente aprovecharán esa subtrama sobre los enemigos internos de Barbanegra? ¿Se mantendrá Thomas Lowe leal a la Corona, aunque está claro que su jefe (un Julian Sands especializado en tipos sádicos) puede ser todavía peor que el pirata? ¿Y qué papel jugará finalmente la noble inglesa?

Lo más curioso de “Crossbones” es ver que, junto a Malkovich, los otros protagonistas de la serie son un Richard Coyle que era un garda irlandés alcohólico en la muy divertida “Grabbers” (y que ahora tiene una comedia romántica con Leonor Watling, “Amor en su punto”) y una Claire Foy que se dio a conocer con “Little Dorrit”, y que ha estado de aquí para allá entre la televisión británica y cintas históricas al lado de Nicolas Cage.
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