04 junio 2014

Los problemas del sheriff

 ALERTA SPOILERS: Si no habéis visto como vuelve "Longmire" cvon su tercera temporada, no sigáis leyendo. Y si no habéis visto ni un solo capítulo de la serie, echadle un vistazo.

Que un procedimental del cable básico arranque su tercera temporada como si no hubieran pasado nueve largos meses desde el final de la segunda, haciendo que 2x13 y 3x01 sean en realidad un capítulo doble, no es lo más habitual, y menos en una cadena como A&E. Pero “Longmire” ha ido ganando cada vez más confianza en sí misma desde que le proporcionó al canal su primer éxito con la ficción de producción propia, permitiéndole luego meterse en aventuras como “Bates Motel”, así que no es de extrañar que iniciaran su nueva tanda de episodios buscando no perder la inercia que habían adquirido con la investigación de Branch de los negocios turbios de Jacob Nighthorse, una investigación que le obligaba a replantearse en quién depositaba sus confianzas y casi qué tipo de hombre de ley quería ser. No es que estas tramas tan serias y trascendentales sean el fuerte de la serie, pero al menos les permiten empezar de nuevo con fuerza.

Eso sí, no es un capítulo para que se enganche gente que tuviera curiosidad por ver de qué van las peripecias de este sheriff de Wyoming sin haber visto nada anteriormente. Habrá que comprobar si este arranque es indicativo también del resto de la temporada, y Hunt Baldwin y John Coveny van a apostar por una narración más serializada que se centre, principalmente, en las consecuencias que tiene para el entorno de Walt su investigación de quién mató a su mujer. Con Henry en la cárcel y su mayor activo para salir de ella, el enforcer indio Hector, dado a la fuga, parece que esa línea argumental puede ocupar buena parte de, al menos, la primera mitad de la temporada. Aunque no sea, como decimos, lo que se les da mejor, tiene la ventaja de que permite que las relaciones entre los personajes continúen evolucionando y afianzándose. Vic ha conseguido, por ejemplo, que Walt le cuente qué está pasando con Henry, un paso más en la que bien puede ser la dinámica más entretenida de ver de todo “Longmire”, si descontamos cualquier interacción de Ferg con el resto de la comisaría.

No se puede hablar mucho más de este “The White Warrior” que abre la tercera temporada hasta que no sepamos cómo va a seguir la historia. Su final queda también abierto, con lo que lo iniciado casi en el penúltimo episodio de la segunda entrega aún va a continuar desarrollándose en el próximo capítulo. Y todo esto, con la historia de Vic y su acosador de Filadelfia de momento en segundo plano. Cuando hablamos de la temporada anterior, ya apuntamos que para títulos como “Longmire” era muy habitual apostar a estas alturas por este tipo de tramas, que implican más profundamente a los personajes, para darles más matices y ayudarnos a conocerlos mejor (y a que nos preocupemos más por ellos, una vez que hemos tenido como mínimo una temporada para familiarizarnos con el reparto), y para algunas de esas series terminan representando un salto de calidad, una sensación de que todas las piezas encajan.

En “Longmire”, las piezas ya encajaban antes, si bien es cierto que algunos casos podían ser demasiado livianos, y elevar la intensidad dramática da a los personajes diferentes metas, pero no es necesariamente lo que saca lo mejor de la serie. En este primer episodio de la tercera temporada, por ejemplo, el mejor momento de Vic es justo el menos intenso, que es su reacción al exabrupto del padre de Branch de que le quite la mano de encima, y el diálogo más logrado con Walt es el que mantienen mientras repasan las fechas de determinada Superbowl para completar la combinación de la caja fuerte de Henry. Los alérgicos a los procedimentales probablemente no puedan extraer ningún entretenimiento de “Longmire”, pero para los demás, la temporada arranca de un modo en el que hay curiosidad por ver cómo van a seguir.
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