04 julio 2014

El barco


Las series postapocalípticas llevan ya varios años de moda. Nadie puede resistirse a imaginar un cataclismo que destruya gran parte del planeta o, en su defecto, que elimine a buena parte de la población mundial y, a partir de ahí, se ve cómo los supervivientes intentan seguir adelante, o averiguar qué pasó, o buscar una manera de revertir la situación, si es que es posible. Pueden ser apocalipsis climáticos, víricos o causados por el hombre (la guerra nuclear es el más típico), pero lo que importa es que quede un grupo de  que personas que tenga que lidiar con las consecuencias. Ejemplos hay a montones, empezando la serie más popular del otoño televisivo estadounidense, “The Walking Dead”, y terminando con uno de los últimos estrenos veraniegos, “The last ship” en TNT.

Esa serie (que en España bromeamos con que es la versión con explosiones y muchas charlas patrióticas de “El barco”) está basada en una novela de William Brinkley y sigue a un acorazado de la Marina de Estados Unidos que, tras una misión de cuatro meses cerca del Ártico, descubre que es de los escasos supervivientes de una imparable plaga vírica. No es el punto de partida más original del mundo (la BBC ya tuvo su serie sobre supervivientes de una epidemia de gripe, por ejemplo, “Survivors”), pero todo depende de la ejecución, de cómo se desarrolle dicho punto de partida. Los principales protagonistas de “The last ship” son el capitán del barco y una científica que busca una vacuna para ese virus, y entre los tripulantes ya tenemos en el piloto hasta a la pareja que mantiene su relación en secreto.

El nombre de Michael Bay como productor había generado cierta curiosidad alrededor de la serie, pero entre los dos títulos producidos por él de esta temporada, el que merece más la pena son los piratas de “Black sails”. “The last ship” tiene un primer capítulo muy genérico y poco estimulante, con unas explicaciones sobre la misión de la científica que no tienen ningún sentido y una trama que, en realidad, no es más que una sucesión de clichés de película militar estadounidense y escenas de acción. En teoría, debe generarse cierta tensión ante la falta de noticias del exterior por parte de los tripulantes del barco, y el panorama alarmante que pintan las pocas que les llegan, pero no la hay. A veces, hasta parece más un anuncio de alistamiento de la Marina.

“The last ship” podría ser un entretenimiento veraniego sin muchas pretensiones, y tal vez todavía pueda serlo, pero el arranque no puede ser menos estimulante. Eso sí, Eric Dane sí da totalmente el pego del capitán de una pieza tradicional en este tipo de series tan ochenteras. Si hubiera sido el Michael Bay de "La roca" en lugar del de "Pearl Harbour"...
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