01 julio 2014

Los restos

The Leftovers”, el título de la nueva serie de HBO, podría traducirse literalmente como “las sobras”. Es lo que queda de la comida, el plato envuelto en papel de aluminio en la nevera que ignoramos durante días. Si esa sensación se le aplica a las personas que se quedan después de que un 2% de la población mundial desaparezca un buen día sin dejar rastro, repentinamente, tenemos una aproximación de lo que es, al menos, el primer capítulo de esa serie. “The Leftovers” llega con cierta expectación a su alrededor que puede llevarnos a pensar que es otra cosa distinta. Su responsable es Damon Lindelof, al que toda la vida perseguirán las comparaciones con “Perdidos” y los detractores de “Prometheus”, y está basada en una incursión en la literatura de género de Tom Perrotta, autor con cierto nombre en Estados Unidos gracias a otras obras convertidas en películas como la enorme “Election” o “Little children”. Es decir, que hay quien cree que va a ver la comunión perfecta entre “Perdidos” y “A dos metros bajo tierra”.

Se ha repetido muchas veces, pero merece la pena hacerlo otra vez; quien vea “The Leftovers” esperando ver un misterio, y esperando que haya respuestas a ese misterio, sólo va a enfadarse. Las soluciones no le interesan en absoluto a la serie, y aunque sí da pinceladas de algunas incógnitas en los personajes a los que seguimos, sobre todo en el pasado del jefe de policía Kevin Garvey, el terreno en el que se mueve es el del desconcierto y el de, precisamente, la búsqueda de respuestas que muy probablemente no existen. Tres años después de esa desaparición masiva, los que se quedan siguen sin encontrar un suelo firme sobre el que moverse. Para algunos, la sensación de ser los sobrantes es demasiado abrumadora, otros intentan seguir como si nada hubiera ocurrido, otros se afanan en vivir deprisa para no tener que pensar y el caldo de cultivo para que aparezcan todo tipo de sectas, profetas y enviados divinos nunca ha sido más perfecto.

El capítulo inicial de “The Leftovers” sigue la táctica HBO de lanzarnos en medio de todos esos personajes y dejar que seamos nosotros quienes conectemos a un par de protagonistas, o que intentemos averiguar qué significado tienen esas breves y furiosas imágenes que vemos de vez en cuando, si alguien le pregunta a Garvey por lo que hacía el día de las desapariciones. Es inevitable no pensar en el 11-S en ese retrato de una sociedad que intenta asimilar y superar una tragedia que no comprende, pero también es cierto que la serie explora las secuelas de un hecho así hasta el final, sin atajos para hacer que el espectador se sienta bien de vez en cuando (aunque sí hay gotas de humor negro por aquí y allí). Puede ser agotador porque, al menos en su arranque, renuncia a explicar nada de lo que estamos viendo; sólo asistimos a sus consecuencias, no al por qué, del mismo modo que los habitantes de Mapleton tampoco tienen un por qué. Dios no ha hablado directamente con nadie para explicarle que esa desaparición era realmente el Juicio Final, y los desaparecidos han ascendido al Paraíso.

En “The Leftovers” no hay respuestas y en el piloto tampoco hay una dirección clara hacia la que se encaminen el resto de episodios. Wayne, uno de esos nuevos profetas, parece estar preparándose para hacer algo, pero también puede ser sólo palabrería. Nuestro centro es esa familia que, aunque no perdió a nadie aquel 14 de octubre, se vio tremendamente afectada por el evento, y no todos sus miembros resultan igual de interesantes de seguir, aunque sí nos muestran las diferentes partes que conforman el mundo de la serie. Ésta puede ser bastante pretenciosa (eso de gritar debajo del agua es muy de adolescente emo de mediados de los 90) y también intrigante, como ocurre con el colectivo de los Guilty Remnant (los culpables que se quedan) y sus votos de silencio y fumar como locomotoras. Sólo con un capítulo hay poco con lo que emitir un juicio. Puede picar la curiosidad por saber hacia dónde se moverá todo, pero sólo si nos dejamos llevar por ella y no nos obcecamos en buscar respuestas.
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