17 julio 2014

El secreto de la astronauta

Que cada vez hay más actores y, en concreto, actrices principalmente cinematográficas que se pasan a la televisión se ha vuelto tan común, que casi ya ni sorprende. Desde que Glenn Close se animó a ponerse el uniforme de la policía de Los Ángeles en la cuarta temporada de “The Shield”, las mujeres de Hollywood han ido fijándose más en las series conforme veían que Hollywood apenas tenía papeles para ellas que no fueran de mera comparsa del protagonista masculino principal. En el cine independiente no hay hueco para todo el mundo, así que no es extraño que las mujeres por encima de los 40 hayan encontrado su refugio en la tele. Y esto ya era así antes de “Mujeres desesperads” o “Weeds”. En las soap operas de prime time de los 80, los personajes más relevantes eran los malos, y éstos tendían ser siempre mujeres (y casi siempre, veteranas de Hollywood, de Jane Wyman a Joan Collins).

La tendencia es ya tan acusada, que Grantland publicó no hace mucho la segunda parte de un artículo en el que determinaban si Halle Berry, Clive Owen o John Malkovich habían acabado en televisión demasiado pronto, demasiado tarde o justo a tiempo. En el caso de Berry, se inclinaban por la última opción porque “Extant”, la serie veraniega de CBS que protagoniza, está hecha para aprovechar su cualidad de estrella (aquí sé que habrá quien disienta conmigo, pero considerémosla así aunque sólo sea por su Oscar por “Monster’s ball”). La gran protagonista es ella, su personaje es el eje del misterio que la serie va a ir desenredando poco a poco (muy poco a poco, si el ritmo del piloto es indicativo de algo) y le ofrece mayor variedad de matices que cualquier papel que le hayan ofrecido en el cine en los últimos años. La carrera de Berry cayó presa de esa maldición post-Oscar que sobreviene a algunos ganadores (buscad su discurso de “aceptación” del Razzie que se llevó por “Catwoman”), así que no está mal intentar revivirla, o continuarla, a través de una producción estival de Steven Spielberg en la que ella es la gran estrella.

“Extant” tampoco está mal. Todo depende de hacia dónde vaya la historia más adelante, pero los secretos que rodean la misión de Molly en la estación espacial privada, y los trabajos de su marido con ese niño androide muy a lo “Inteligencia artificial” pueden, al menos, despertar la curiosidad para que veamos más episodios. El futuro próximo en el que está ambientada está bastante bien construido, un poco al estilo de la ambientación ochentera de “The Americans”, o del futuro que veíamos en “Almost human”. No hace falta que “Extant” grite cada dos por tres que es ciencia ficción; las pantallas táctiles y los coches sin conductor ya nos lo están indicando sin necesidad de pasar al primer plano. Es cierto que, como apuntan también varios críticos, su punto de partida no es en absoluto original, pues parece estar tomando prestadas cosas de “Solaris”, “La semilla del diablo” y, a veces, el marido de Molly suena como Daniel Graystone de “Caprica”, pero con ese toque contemporáneo de que los malvados ahora trabajan para grandes corporaciones, en lugar de para el gobierno.

Halle Berry es un buen centro para “Extant”, y su llegada a CBS puede ser un interesante preludio al otoño, cuando Viola Davis haga lo propio en ABC con “How to get away with murder”, la nueva arma de Shonda Rhimes en su conquista total de la parrilla de las networks americanas. Antes de estar nominada al Oscar, Davis se había ganado la vida en televisión (era una agente del FBI en la muy breve y malograda “Traveler”, por ejemplo), y el éxito en el cine que parecía que podía darle “Criadas y señoras” no ha terminado de materializarse. Da la sensación de que Hollywood no sabe qué hacer con ella, aparte de darle secundarios de gente con poder, y con muy poco que hacer en la película, como el de “El juego de Ender”, así que no es nada extraño que Davis haya decidido regresar a televisión, a una serie en la que su personaje pinta más que buena parte de los que ha hecho hasta ahora en el cine.
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