09 julio 2014

Fargo contra Louisiana

En más de una ocasión hemos hablado por aquí del hype y la sobrevaloración, y de cómo suelen venir acompañados por un backlash que busca compensarlos. La serie que ha vivido más claramente ese ciclo esta temporada ha sido “True Detective”, pero hace unas semanas le salió una competidora muy dura en “Fargo”, la serie de FX que primero todo el mundo despreció por intentar adaptar a televisión la película de los hermanos Coen, y que luego todo el mundo alabó como si fuera la segunda venida de Tony Soprano. En Twitter, lo más habitual era que se repitiera un tuit similar a este: “Fargo > True Detective”, o que bastantes periodistas estadounidenses afirmaban que, si HBO hubiera enviado el título a Nic Pizzolato a miniserie en los Emmy, como debería, habría sido derrotado por “Fargo”.

Lo cierto es que la serie creada por Noah Hawley ha heredado en primavera-verano la hipérbole que acompañó a “True Detective” en invierno. Si el plano secuencia del cuarto episodio de la segunda fue alabado como si acabara de inventar ese recurso, los elogios vertidos hacia la primera llevaron  a que Matt Zoller Seitz, el crítico de Vulture, escribiera un artículo titulado directamente “No seamos tan rápidos situando Fargo como la próxima gran serie”. La moderación no es la virtud más común en esta época de juicios rápidos y categóricos en las redes sociales, pero es muy necesaria para no crear burbujas seriéfilas, falsas expectativas o charlas sobre segundas edades de oro y cosas similares que, a lo mejor, están vendiendo la piel del oso antes de cazarlo.

“True Detective” y “Fargo” se están comparando mucho, y enfrentando, entre sí porque las dos son más miniseries en el que unos policías investigan un único caso, pero guardan bastante poco más en común. La de HBO, de hecho, casi está más en la línea, en cuanto a inspiraciones, de “Penny Dreadful”, aunque el título de Showtime toma prestadas cosas de la literatura gótica de terror decimonónica, mientras “True Detective” está más interesada en el horror cósmico de Lovecraft y Hope Hodgson. Ambas, no obstante, están fascinadas por los conceptos que el intelecto humano nunca puede comprender, aunque esté a punto, y aquellos famosos monólogos de Rust Cohle sobre la naturaleza circular del tiempo podría haberlos dicho perfectamente el doctor Frankenstein en “Penny Dreadful”.

Sí es cierto que la resolución del caso no es tan fundamental para ambas como podría parecer. En “Fargo” es más importante que veamos operar a sus personajes, que comprobemos lo que las pequeñas mezquindades, y los intelectos poco brillantes, pueden hacer cuando se meten en una trama criminal, y cómo no es nada fácil ser una persona inteligente y con sentido común en medio de toda esa gente. Los trapos sucios tapados por la nieve de Minnesota son el auténtico centro de interés, más que comprobar si Molly logrará atrapar a Lorne Malvo, y del mismo modo, la malsana atmósfera de los pantanos de Louisiana y los efectos que el caso tiene en Rust y Marty es más importante que conseguir desvelar hasta dónde se extiende esa podredumbre moral que lleva a utilizar chicas a las que nadie echará de menos en rituales brutales. “True Detective” y “Fargo” tienen sus puntos fuertes y sus puntos débiles, se benefician de que Pizzolato y Hawley han escrito todos sus capítulos (algo muy poco habitual en Estados Unidos), tienen una identidad visual muy clara y, realmente, han sido de los estrenos más estimulantes de la temporada. Pero no las endiosemos ni las crucifiquemos tan alegremente. Y no nos empeñemos en utilizar una para defenestrar a la otra. Qué malas consecuencias tiene el hype por Twitter.
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