16 septiembre 2006

En pretemporada

En Hollywood también hay pretemporada, como en el fútbol, sólo que el "premio" aquí no es la Liga o la Liga de Campeones, sino el Oscar. Se suele considerar que la temporada de premios que culmina en el Teatro Kodak de Los Ángeles en febrero o marzo empieza alá por finales de noviembre o principios de diciembre, cuando las asociaciones de críticos cinematográficos desperdigadas por todo EE.UU. empiezan a hacer públicas sus listas con los mejores del año. Sin embargo, y desde hace unos pocos años, en septiembre se da el pistoletazo de salida a la pretemporada, el momento en el que las películas con posibilidades de llegar a las ternas de candidatos a los Oscar empiezan a presentarse a los críticos antes del estreno comercial, y para eso no hay nada mejor que un festival de cine.
Venecia era un buen sitio para hacerlo hasta que irrumpió Toronto, un festival de categoría A (los que proyectan películas no estrenadas en ninguna otra parte, como Cannes, Berlín, San Sebastián y Venecia) que aprovecha su cercanía geográfica con Hollywood para que los estudios lo utilicen como primera piedra de toque para sus títulos con aroma de Oscar. Este año, por ejemplo, han desembarcado allí "Todos los hombres del rey"; lo último de Anthony Minghella, "Breaking and Entering"; se ha podido ver algo de "Sicko", la última andanada de Michael Moore contra el gobierno estadounidense; la reunión de Ridley Scott y Russell Crowe en "A good year", y también ha habido espacio para producciones españolas como "Alatriste", "El laberinto del fauno" o "Ficción" de Cesc Gay.
En apenas unas semanas coinciden Venecia, Toronto, San Sebastián (que todos los años tiene unos carteles cinéfilos que a mí me encantan) y el nuevo festival de Roma. Y sólo para empezar. En cuanto entremos en diciembre, la temporada de premios no se ceñirá sólo al cine, sino que también entrará la tele. Los sindicatos de actores, directores, productores y guionistas son, por ejemplo, unos galardones muy considerados dentro de la industria ("Perdidos" se llevó unos cuantos de éstos el año pasado), los Globos de Oro van ganando más adeptos ante la falta de coherencia de los Emmy y después tenemos al American Film Institute, que elige a las 10 mejores películas y 10 mejores programas de televisión del año, y no siempre se decanta por las opciones más fáciles, por decirlo de alguna manera. El año pasado, por ejemplo, además de las inevitables "Brokeback Mountain", "Truman Capote" y "Crash", incluyó en su lista a "Buenas noches y buena suerte", "Una historia de Brooklyn", "Munich", "King Kong", "Virgen a los 40", "Una historia de violencia" y "Syriana". En cuanto a la tele, incluyeron a favoritos de años anteriores como "Deadwood" y "Perdidos", pero también se atrevieron a reconocer a series muy marcadas por el mundo post 11-S (y, en general, olvidadas por los premios), como "24", "Galáctica" "Rescue me" y "Sleeper Cell", y las acompañaron de "House", "Verónica Mars" y "Anatomía de Grey".
Por cierto, y ya que estamos hablando de series, en ninguna de mis múltiples entradas sobre "Galáctica" me acordé de comentar que la serie ha ganado un premio Peabody (para que nos entendamos, una suerte de Ondas a la americana, con más tradición), todo un hito para la ciencia ficción.
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