03 septiembre 2006

Las sombras del imperio

El imperio español en el siglo XVII era un gigante con pies de barro, un gigante que se extendía por América, Europa y parte de Asia, pero cuyos habitantes eran pobres de necesidad y sus gobernantes se repartían el oro americano entre ellos, viviendo en su burbuja. Con este telón de fondo, no es de extrañar que la figura del capitán Alatriste sea trágica, que su empeño por salir adelante esté teñido del convencimiento de que, si no muere en la guerra, un día, en un callejón, otro espadachín a sueldo terminará con su vida.
Adentrándose más en las sombras que en las luces, "Alatriste" es una película de aventuras con algo más, un algo más que no es fácil de definir y que viene dado por los escenarios, por esa fotografía sacada directamente de los cuadros de Velázquez y por ese Viggo Mortensen que es la viva imagen del héroe cansado (incluso con ese raro acento que va y viene), que logra que, nada más empezar la película, ya no veas al actor, ni a Aragorn (que por cierto, no es tan lejano a esta película como pudiera parecer), sino a Diego Alatriste. No creo que pueda separarse ya su cara y su planta del capitán de Arturo Pérez Reverte.
Por lo demás, estoy convencida de que a los fans de los libros les va a decepcionar (siempre pasa, por más que se insista en que cine y literatura son dos cosas diferentes), pero es una buena película, con unos actores muy creíbles (lo de Juan Echanove y Javier Cámara es de premio, pues parecen de verdad salidos directamente del Museo del Prado), una buena ambientación y unas escenas de acción realmente muy logradas y muy cinematográficas, con algunas notas a lo "Apocalypse Now" y un duelo de western entre Malatesta (vaya tambiém con Enrico Lo Verso) y Alatriste.

P.D.: Por cierto, que el estreno en León fue verdaderamente multitudinario, y Viggo Mortensen parecía genuinamente emocionado y agradecido por las muestras de cariño que le dedicaba toda la gente (y había mucha) que lo esperó durante más de tres horas a las puertas del cine Emperador. Claro, que Viggo se ha convertido en el mejor embajador que León podía encontrarse (Díaz Yanes suspira resignado cada vez que akguien se lo menciona), con lo que no es de extrañar que el ayuntamiento lo haya hecho hijo adoptivo. En el estreno saludaba al público con el mismo pañuelo que usa Alatriste en la película y que, cosas del azar, es del mismo color que la bandera de León. Si queréis ver un poco cómo fue todo, en YouTube hay un vídeo que lo muestra bastante bien.
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