04 septiembre 2006

Lucas contraataca

Nuestro querido George Lucas ha decidido seguir exprimiendo su particular gallina de los huevos de oro, y aquí tenemos la trilogía original de "La guerra de las galaxias" de nuevo en DVD, sólo que esta vez cada película se vende en una edición de dos discos, uno con la versión retocada y restaurada que se reestrenó en 1997 y otro con las películas tal y como se proyectaron originalmente en los cines, lo que, hasta ahora, sólo había estado disponible en VHS, y de eso hace mucho, mucho tiempo.
Yo descubrí las películas así, en una caja azul editada creo que en 1990. No sé cuántas veces las he visto (tampoco sé las veces que he visto "La carrera del siglo"), y de verdad que el frikismo de MacGuffin tiene su origen en esos visionados incuantificables. Por supuesto, me sé algunos diálogos (no en los idiomas raros, eso ya es enfermedad, je, je), y también fui a ver ( y el día del estreno) la nueva trilogía, aun sabiendo que ni se acercaría al nivel de las originales. Prefiero a Han Solo antes que a James T. Kirk, que me lleva una pinta de chulo-playa un poco peligrosa, la verdad, y mi preferida es "El Imperio contraataca", una segunda parte que no sólo mantenía el sentido de la aventura y la imaginación de la primera, sino que la superaba con una trama y un final de órdago a la grande. Además, para una fan de los diálogos rápidos y punzantes de las comedias y películas noir de las 30 y los 40 como yo, los intercambios de "golpes" entre Han y Leia son un verdadero festín, donde se nota la mano no sólo de Lawrence Kasdan, sino, y sobre todo, de Leigh Brackett, primera autora del guión de este episodio V que falleció poco después de escribir esa primera versión, sobre la que trabajó Kasdan para darle su configuración final.
Guionista de la época dorada de Hollywood, que participó en el libreto de el "El sueño eterno" junto a William Faulkner y Jules Furthman, con el que trabajaría de nuevo en "Río Bravo", y una escritora de ciencia ficción que también sería guionista de algunos episodios de "La hora de Alfred Hitchcock", su mano queda visible en diálogos como éste entre Han y Leia, que explica muy bien lo que venimos intuyendo desde el principio:
HAN: Vamos, admítelo. A veces piensas que tengo razón.
LEIA: Ocasionalmente... Quizás... Cuando no te comportas como un sinvergüenza.
HAN: ¿Sinvergüenza? ¿Sinvergüenza? Me gusta cómo suena...
LEIA: Para.
HAN: ¿Que pare qué?
LEIA: Para... Mis manos están sucias.
HAN: Mis manos también están sucias. ¿De qué tienes miedo?
LEIA: ¿Miedo?
HAN: Estás temblando.
LEIA: No estoy temblando.
HAN: Te gusto porque soy un sinvergüenza. No hay suficuentes sinvergüenzas en tu vida.
LEIA: Resulta que me gustan los hombres decentes.
HAN: Soy un hombre decente.
A lo que Leia apenas responde "no lo eres" antes de que Han le plante un beso. Junto con el "Te quiero - Lo sé" improvisado por Harrison Ford, y ese gran "Házlo o no lo hagas, pero no lo intentes" de Yoda ("Yo soy tu padre" merece una mención aparte), queda claro por qué algunas segundas partes sí son buenas.


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