11 junio 2007

Fantasmas en la tele

No, Fríker no tiene nada que ver en este tema, tranquilos, a no ser que ahora sea guionista de series de televisión. Estos "fantasmas" en realidad son personajes reales, con la salvedad de que nunca los vemos en pantalla. Sin embargo, sabemos perfectamente cómo don, qué hacen, si son simpáticos o detestables gracias a lo que los demás personajes dicen sobre ellos. Con el inestimable concurso de nuestra imaginación, esas conversaciones sobre los "fantasmas" pueden crear personajes, a veces, mucho más reales, y con más fuerza, que si los viéramos de verdad encarnados en un actor determinado.
Para mí, el mejor ejemplo de esto es Maris, la mujer de Niles en "Frasier". Si yo no recuerdo mal, lo único que nos enseñan de ella es una breve aparición de su sombra, creo. Tampoco hacía falta que nos mostraran ni siquiera sus huesudos brazos. Con ver su casa y algunas de sus cosas y escuchar a Niles, es suficiente. Yo me la imaginaba como una especie de señorita Rottenmeyer muy delgada y estirada, pero lo cierto es que, con la descripción esperpéntica que se hacía de ella, lo mejor era que nunca se viera. Así, nunca perdería esa fuerza, que se diluiría rápidamente en cuanto le pusieran cara y los espectadores sintieran que no se ajustaba a sus expectativas. Esa sensación me llevé, por ejemplo, con el personaje del padre del hijo de Cecilia Roth en "Todo sobre mi madre". A lo largo de la película se va construyendo de una manera tan sólida a través de lo que se cuenta de él, que la aparición final de Toni Cantó es un bajonazo.
¿Qué pasará si en "Perdidos" muestran la cara de Jacob? Perderá parte de la gracia, sin duda. ¿Os imagináis que los guionistas de "Friends" hubieran decidido enseñarnos al tío gordo desnudo que vivía enfrente de Rachel y Mónica? Manteniéndolo fuera de campo es mucho más divertido (y menos grotesco, probablemente).

P.D.: Casi se me olvida. La foto es de "Con la muerte en los talones", donde había un personaje fantasma que, según Hitchcock, era su macguffin más perfecto, pues realmente no existía.
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