15 septiembre 2007

Se dice de mí

Como decían en la canción con la que se abría "Betty, la fea", todo el mundo habla de "Ugly Betty", y no les faltan razones para ello. Con un poco de suerte, puede repetir mañana en los Emmy sus triunfos en los pasados Globos de Oro y premios del SAG, y será con todo merecimiento. Y es que yo también he caído ante el influjo de esta peculiar mezcla de culebrón, drama de prime time y comedia sarcástica, y sólo con haber visto el piloto. Pero no hace falta mucho más para ver por qué los yanquis se han rendido ante ella, sobre todo con esos toques de telenovela desmadradada que muestran que la serie tiene la capacidad de reírse de sí misma y de las convenciones de las telenovelas en las que se basa. Ése es un punto en común con el original colombiano, cuya principal aportación al género fue, precisamente, el toque de comedia ligera.

Lógicamente, el centro de todo es America Ferrera, capaz de realizar a la perfección los momentos de comedia slapstick y, a la vez, transmitirnos la determinación y la humillación que Betty sufre en el primer capítulo, pero no es la única. Desde el principio, Marc y Wilhelmina prometen gran diversión a costa de ser los malos oficiales (y es un gran hallazgo que la mala no intente también casarse con el protagonista, como ocurría en "Betty, la fea"), y Justin, el primo de Betty, es de los que no hay que perderse por nada del mundo. En el piloto, casi me caigo del sofá con la evidente parodia que hacen de Donnatella Versace en el personaje de Fabia, y me sorprendió gratamente encontrar en el guardarropa de "Mode" a Ashley Jensen, compañera de Ricky Gervais en "Extras". Además, la telenovela que ve la familia de Betty es totalmente delirante, y es mucho más divertida con Salma Hayek haciendo de la chica pobre protagonista que limpia en la casa del chico rico.

La adaptación de algunos personajes y situaciones desde la telenovela colombiana es bastante fiel (el "batallón de las feas", por ejemplo), y los que se salen de esas líneas ganan con el cambio. La "peliteñida" aquí es Amanda, la recepcionista, mucho más incisiva, cínica y que de tonta no tiene un pelo. Ese juego de referencias y sátiras al género del culebrón es, sobre todo, lo que le aporta esa frescura y ese desenfado que ha hecho que la serie fuera el mejor lead-in que "Anatomía de Grey" nunca pudo soñar al debutar en la noche de los jueves.

P.D.: Pasaos por ByTheWay y echad un vistazo a las promociones de la segunda temporada, sobre todo ésa que podría haber formado parte de "Pero los pobres lloran más", el culebrón pasadísimo de rosca que veía la familia de America Ferrera en "Las mujeres de verdad tienen curvas".
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