05 abril 2010

El Doctor dinámico

ALERTA SPOILERS: La espera ha terminado. La era Moffat de "Doctor Who" empezó oficialmente en la BBC el pasado sábado y, si aún no habéis visto ese nuevo capítulo, y no queréis estropearos la diversión, no sigáis leyendo.

Es lo mismo, pero no es igual. Ése podría ser el resumen de "The eleventh hour", un título muy apropiado para presentar al Undécimo Doctor (que lanzará al estrellato a Matt Smith, que curiosamente iba para futbolista profesional) y su primera aventura, en la que vuelve a salvar el mundo prácticamente en la prórroga. Tenemos nuevo Doctor, nueva acompañante, nuevo Tardis y hasta nueva cabecera, pero la sensación de continuidad está ahí, y no sólo en el recordatorio final a monstruos pretéritos y a los diez Doctores precedentes (o en la recuperación de ese mítico wibbly-wobbly timey-wimey). Si David Tennant ya aportó un mayor sentido de la diversión al sustituir a Christopher Ecclestone al frente de la venerada franquicia, Smith sube el nivel un poco más. Bien pueden ser los efectos residuales de la regeneración, pero en ese primer capítulo tenemos un Doctor más energético, con más sentido aventurero, una dinamo que no puede detenerse si quiere mantener el impulso.

Junto a él, su nueva acompañante, Amy Pond, entra en el Tardis con una personalidad fuerte y decidida y con una situación personal-familiar que, para no romper la costumbre, jugará un importante papel en la temporada (si no, ¿para qué nos muestran ese vestido de boda en su cuarto?). Lo curioso ha sido ver que el Doctor visitó a Amy cuando era niña pero, igual que le ocurrió con Madame de Pompadour en "The girl in the fireplace", siempre que regresa a verla han pasado años en lugar de sólo cinco minutos. Veremos cómo se desarrolla la relación entre los dos partiendo de ese "el Doctor era mi amigo imaginario", y si la familia de Pond acaba siendo tan "entrometida" como las de las acompañantes anteriores (y si acaba sufriendo igual que ellas. Ya advirtió Martha que el Doctor era maravilloso, pero peligroso).

A Steve Moffat se le da muy bien crear una atmósfera inquietante y sacarse de la manga monstruos ingeniosos y atemorizadores. En las entrevistas dice que el "Doctor Who" que recuerda de niño daba miedo, así que es posible que, bajo su mando, la serie derive más hacia ese lado, mientras la de Russell T. Davies siempre incluía algún momento cómico totalmente loco, como aquellas canciones "clásicos" de la Tierra que, sin pasar de detalles, eran detalles estupendos. Once todavía tiene un largo camino por delante para mostrar si mantiene el nivel de energía y de velocidad al hablar o si de vez en cuando cae también preso de esa melancolía mucho más presente en Nueve, y en el tramo final de Diez. Por ahora, y por lo visto en el trailer, Moffat va a recuperar algunas de sus creaciones anteriores (como los Ángeles Llorones y River Song, porque nunca hay suficiente Alex Kingston en nuestras teles), y va a haber aventura a raudales.

Al final, lo que cuenta de "Doctor Who" no es muy diferente de los libros de Harry Potter, que es hacerte sentir otra vez como un niño maravillado dispuesto a pasar un buen rato cuando te enfrentas a ellos. Moffat, Smith y Karen Gillan (Amy Pond) tienen tras de sí una larga tradición que infunde respeto, confianza y un poco de temor. En 12 semanas, aproximadamente, sabremos si confirman las buenas impresiones de su debut.
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