22 abril 2010

Las vidas de los otros

En este país nuestro tenemos cierta tendencia a la obsesión televisiva. Cuando algo gusta y funciona, nos lanzamos a exprimirlo hasta la última gota cuanto antes, matando a veces la gallina de los huevos de oro antes incluso de que empiece a ponerlos. A Telecinco le funciona "Sálvame" y prácticamente es el único programa de su parrilla entre las 17 y las 21 de la noche (y los viernes, hasta las 2 de la madrugada). Cuando La 1 tenía publicidad, "Mira quién baila" encadenaba una edición detrás de otra para no perder los millones de espectadores que les permitía plantar cara a "CSI" los lunes. Y cuando "Callejeros" empezó a funcionarle a Cuatro, la parrilla se llenó de copias, imitaciones y derivados que ahondaban aún más en el formato.

La última moda son las tv movies basadas en hechos reales, y cuanto más recientes, mejor. Empezamos con las centradas en la Transición, el 20-N y el 23-F, y de ahí, en vista del éxito, se ha pasado a cosas más cercanas y, en parte, más truculentas, como si fueran especiales de "La huella del crimen": el crimen de Fago, de la niña Mari Luz, el caso Wanninkof o el secuestro del Alakrana (ésa está en rodaje). Tenemos, por otro lado, las de crónica rosa con aspiraciones serias, en las que se encuadran la de Paquirri, la recién emitida sobre la Duquesa de Alba o la que está rodándose sobre los primeros años de los Reyes ("Sofía", se va a llamar, y en "Telepatrulla" cuentan un poco de qué va). El proyecto más marciano, a priori, es el que cuenta con Amaia Salamanca y Fernando Gil para interpretar a los Príncipes de Asturias. No sé si es que Antena 3 quiere convertirse en el Lifetime (o el Hallmark) patrio por lo de las tv movies, aunque para eso deberían optar más por las comedias románticas y pastelosas.

Las teles se han dado cuenta de que pueden dedicar lo que la ley les obliga a invertir en cine español a estas películas o miniseries que pueden estrenar con mucha mayor rapidez y en las que los beneficios son todos para ellas, y se han lanzado alegremente a la piscina. De algunas de ellas, creo que no hay suficiente distancia temporal con el tema tratado para que de ahí salga algo mínimamente interesante (de lo del Alakrana ni siquiera ha pasado un año), y otras parecen un mero intento de subirse al carro y de alimentar luego tertulias insustanciales varias en los magazines (como pasará con la que están planteándose sobre Isabel Pantoja. ¿Cuándo se atreverán con una sobre Encarna Sánchez?). Es muy probable que este furor por las tv movies se pase en cuanto se sature el mercado, que acabará pasando. Si no, ya veo a Telecinco utilizando "Aquí hay tomate" para rodar un telefilm de reencuentros navideños.
Publicar un comentario