06 agosto 2011

El último año en Wisteria Lane

El final de "Mujeres desesperadas", que la ABC anunciará oficialmente mañana, sí que marca de modo definitivo el cierre de una era en la cadena, y casi también en la televisión estadounidense. Junto con el fin de "Perdidos" el año pasado, la ABC pierde las dos series que la sacaron del pozo en el que se encontraba en 2004, dos series que tiene buena parte de la culpa de que se hablara de una "segunda edad de oro" de las series de televisión (por mucho que los parabienes críticos se los lleve el cable), con la inestimable ayuda después, en los primeros meses de 2005, de "Anatomía de Grey". El canal de Disney se vio propulsado de una situación parecida a la de la NBC en la actualidad a la cima del mundo en cuestión de meses, y luego no ha podido mantener esa posición. Por mucho que lo ha intentado, no ha logrado encontrar esa heredera de "Perdidos" que, francamente, todos sabemos que en realidad es "Fringe" y está en Fox (o últimamente es "Doctor Who" y está en la BBC), y aunque "Grey" mantiene buenos números los jueves por la noche, su imagen está muy erosionada, y Shonda Rhimes no es sinónimo de éxito garantizado.

Desde que se estrenó "Castle" y, tiempo después, "Modern family", la ABC ha empezado a cambiar su modelo de ficción, orientándolo más a los procedimentales y las sitcoms familiares (lo que es una vuelta a los orígenes, en realidad), pero ninguna ha alcanzado la repercusión de "Perdidos" y de "Mujeres desesperadas". Hasta me atrevería a decir que el cierre de Wisteria Lane puede incluso hacerle más daño a la cadena, porque sus protagonistas no sólo ocupan las portadas de "Entertainment Weekly" o "TV Guide" (las de "Wired" o "SFX" no están a su alcance); cualquier maruja estadounidense se ha cansado de verlas hasta en las revistas del supermercado, y su éxito llegaba a una audiencia más amplia, en cuanto a tramos de edad, que "Perdidos". Su última temporada va a ser interesante, enfrentada a otra serie con un perfil de espectadores que puede ser similar, como "The good wife", pero que tiene el apoyo crítico que las desesperadas perdieron hace tiempo.

Las razones de este cierre son, por supuesto, más económicas que otra cosa. La entrega que empezará en septiembre será la octava, nada menos, y eso implica un sustancioso encarecimiento de todo. Ya costó renovar los contratos de los actrices al final de la séptima temporada, y Marc Cherry ha abandonado las labores de showrunner para desarrollar otras series ("Hallellujah", que la ABC descartó para este otoño, era una de ellas), así que no es extraño que las partes implicadas hayan decidido que esta temporada es el mejor momento para cerrar el círculo abierto por el suicidio de Mary Alice a los cinco minutos de empezar el piloto. Aquel momento, más el misterio de lo que ocultaba Paul Young, más el tono entre de soap opera y comedia que tenía la serie, mezclando géneros sin ningún pudor, convirtieron "Mujeres desesperadas" en un bombazo en su primera temporada. Hasta ha llegado a tener un remake creo que en Argentina.

Fui muy fan hasta la cuarta temporada. Incluso cuando los misterios descarrilaban (no podían igualar el de la verdadera razón tras la muerte de Mary Alice), el humor me seguía enganchando. La faceta de tiburón de Lynette, o la vis cómica de Gaby, o el rollo muy de "Las mujeres perfectas" de Bree, o las humillaciones, cuando no se desataban demasiado, de Susan siempre evitaban que terminara despidiéndome de ellas antes de tiempo. Sin embargo, no empecé a ver la quinta entrega (es lo que tiene que fuera de las pocas que seguía por la tele, y La 2 no era muy constante programándola), y como tampoco las eché de menos, ahí me quedé. Ahora que "Mujeres desesperadas" se acaba, creo que su primera temporada es de obligado visionado para todo seriéfilo que se precie. La mezcla de géneros, su teoría de que todas las supuestas familias perfectas esconden esqueletos en los armarios y el gran trabajo de sus cuatro protagonistas (y la robaescenas de aquella primera entrega, Nicolette Sheridan) son muy interesantes para comprender el tipo de series que se han hecho después.
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