21 agosto 2011

La secuela de "Los Goonies"

Con tanta nostalgia y tantos remakes de series y películas de los 80, resulta curioso que la película que mejor retrata lo que eran las películas de palomitas en aquella época (un tipo de cine que cada vez se hace menos) sea de las pocas este verano con un guión original, lleno de referencias y homenajes, sí, pero original. Si Steven Spielberg hizo las cintas de Indiana Jones recordando las viejas películas de aventuras de los 40 y los 50 que veía de niño, J.J. Abrams se ha basado en su propia infancia y en los títulos que el propio Spielberg hacía y producía entonces para rodar "Super 8". "E.T.", "Los Goonies" y "Cuenta conmigo" (que justo no tiene ninguna relación con Spielberg, pero que Abrams recomendó a sus jóvenes actores) son sus referentes más claros, junto con las historias de experimentos gubernamentales y conspiraciones (el accidente de la central nuclear de Harrisburg se menciona al principio del film, ubicando la historia en 1979. "El síndrome de China", por cierto, se estrenó apenas unos días antes). Y con todo esto, los que crecimos en los 80 viendo justo estas películas podemos dejarnos arrastrar más fácilmente por las emociones de "Super 8". Reconocemos su tono y sus homenajes, y esto lo mismo puede ayudarnos a entrar mejor en la película, o a descartarla como un pastiche demasiado "infantil" para nosotros, que ya somos en teoría adultos que tenjemos todo eso superado.

Pero no es así. Sin inventar la rueda, ni falta que le hace, "Super 8" es tremendamente efectiva hasta en lo que de verdad la interesa contar, que es como Joe, su protagonista, supera un momento especialmente difícil de su vida y empieza a crecer. Lo mejor de la película, como también lo era en todos los viejos títulos mencionados antes, es la dinámica entre los chavales; sus piques, sus conversaciones telefónicas, sus tímidos intentos de acercamiento a las chicas... Abrams ha reunido a un interesante grupo de jóvenes actores (en el que la más famosa es Elle Fanning) que transmiten de sobra la relación entre esos amigos de un pueblo pequeño que lo hacen todo juntos, incluso rodar hilarantes películas de zombies con las cámaras de súper 8 de sus padres (y hasta cuelan su particular homenaje a "Alfred Hitchcock presenta"; quedaos a ver los títulos de crédito). Estas historias de maduración ya están vistas de todas las maneras posibles, pero los chicos de "Super 8" te la venden perfectamente y como si fuera nueva.

Por supuesto, quien busque todas las obsesiones de Abrams en la cinta, las encontrará (incluyendo la ya celebérrima "bola roja", aunque en este caso es blanca con fondo rojo, y los problemas paterno-filiales de sus personajes), y no es raro ver que Charles, el crío que dirige la película de zombies, es un trasunto del J.J. casi adolescente obsesionado con el cine. Para completar el dejà vú spielbergiano, Michael Giacchino ha compuesto una banda sonora llena de toques muy John Williams, y no me extrañaría que volviera a figurar entre las nominaciones a los próximos Oscars. Es muy fácil mofarse de "Super 8" y descartarla, como hemos dicho antes, como un pastiche, siguiendo una postura que, la verdad, me parece un poco snob. En serio que, por el tono, es la secuela que nunca llegó a rodarse de "Los Goonies". Si nos queda algo de los niños que fuimos, es muy probable que la disfrutemos mucho. No es tan complicado.

P.D.: Referencias hay a porrillo, y también actores conocidos principalmente por la televisión, pero me hace mucha gracia que uno de los hombres del pueblo que habla en la asamblea se apellide McCandless, como el astronauta que realizó el primer paseo espacial sin cables. Y el accidente del tren es como el accidente de avión de "Perdidos", pero más espectacular.

Música de la semana: Pues vamos a seguir con "Super 8", cuya banda sonora también está trufada de canciones de grupos muy conocidos a finales de los 70. Uno de ellos era ELO, o Electric Light Orchestra, de los que se escucha "Don't bring me down".
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