31 agosto 2011

La jungla de las cadenas

Se puede decir que el tema del verano en la industria televisiva estadounidense ha sido la caída en desgracia de AMC, si podemos llamarla así. La marcha de Frank Darabont de "The Walking Dead" por los recortes de presupuesto que ha impuesto la cadena y las problemáticas negociaciones para renovar "Mad Men" y "Breaking Bad" (y no, por favor, dejemos de hablar del final de "The Killing") parecen haber provocado el final del idilio que la cadena vivía con los críticos y con buena parte del sector, un idilio fomentado por su atrevimiento al quedarse con series que ningún otro canal de cable quería y por ascender a la cima de la ficción televisiva más rápido de lo que tardaba el transbordador espacial en alcanzar la órbita de la Tierra (ocho minutos, si queréis saberlo).

Pero lo difícil no es llegar arriba, sino mantenerse arriba, y cuanto más alto subas, más dura será la caída. Y AMC está aprendiendo todo eso sobre la marcha. De todo lo que se ha publicado en los últimos meses sobre el tema, este artículo de "Vulture" da una idea de las razones por las que la cadena está metida en este embolao, explicando de paso someramente cómo funciona el negocio televisivo en Estados Unidos. Como ocurre siempre, no hay santos completos ni villanos totales, sino que todo el mundo tiene su parte de culpa. AMC quiere implantar un modelo de negocio diferente del habitual en Hollywood, que les permita mantenerse rentables con el relativamente menor presupuesto que barajan, pero pecan de ingenuos si pretenden convencer a veteranos de la industria que no van a perdonar ni un sólo centavo de sus nuevos contratos a partir de la quinta temporada.

Es curioso ver que AMC ha logrado la posición en la que está sin contar con el apoyo económico de un gran conglomerado empresarial, pero hacer series de HBO a precios de USA tiene sus dificultades, como explican en el artículo. Y tus dificultades aún se complican más si tus labores de relaciones públicas dejan de dar resultados y, por primera vez en bastante tiempo, uno de tus estrenos, "Hell on Wheels", casi sólo recibe mala prensa por parte de los críticos, que creo que incluso fueron un poco más benévolos con el remake de "El prisionero", y que están haciendo toda la leña del árbol caído que pueden. En la NBC deben estar respirando relativamente tranquilos, hasta que empiece la temporada, porque otra cadena se ha convertido en el saco de boxeo de la prensa, y no ellos.

Lo que trasciende de todo esto es que, como le dicen a Jack Ryan en "Peligro inminente", el mundo no es blanco y negro, sino que hay infinitas tonalidades de gris. AMC se lanzó de cabeza al océano de las series de calidad sin comprobar primero si haría pie en la parte más profunda, y los estudios quieren exprimir los posibles beneficios de las series todo lo que puedan, al mismo tiempo que los showrunners quieren que su trabajo se vea reconocido. Conciliar los intereses de todas las partes puede ser un ejercicio de funambulismo, pero ya conocéis el refrán; más sabe el diablo por viejo que por diablo, y en AMC tienen que aprender rápido a ser las dos cosas.
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