24 agosto 2011

¿Es el actor o el personaje?

En unos días, "Lo que yo te diga" publicará una edición especial de su podcast centrada sólo en las nominaciones a los próximos Emmy, en la que yo estoy más o menos implicada, y entre algunas de las cosas que se comentan en ella, figura la eterna discusión de si un actor recibe reconocimiento por sus méritos o por el tirón del personaje. En el podcast, el tema está centrado en Jon Hamm y si este año merece el Emmy por sus habilidades como actor o por el fenómeno que es su personaje, Don Draper, en Estados Unidos. Casi nunca puede llegarse a ninguna conclusión hasta que no vemos a ese intérprete en otras cosas; en el caso de Hamm, sus apariciones en "Saturday Night Live", "30 Rock" y "La boda de mi mejor amiga", por ejemplo, muestran un lado cómico más que aceptable, aunque está claro que el tirón de Draper como tal no debe subestimarse.

Esta misma discusión se aplica a una de sus compañeras de reparto en "Mad Men", January Jones. Por su físico y su rostro, es muy fácil que se la encasille en producciones de época y en papeles de "rubia de Hitchcock", y justo por eso parece la opción ideal para ser Betty Draper, presa de todas las convenciones sociales de la época. En alguna ocasión, los críticos han sostenido que los Emmy deberían acordarse de ella más a menudo, y nominarla junto a sus compañeras Elisabeth Moss y Christina Hendricks, pero aquí se plantea un dilema similar y, al mismo tiempo, ligeramente diferente del que puede suscitar Jon Hamm. En un edición del podcast "Firewall & Iceberg", los críticos Alan Sepinwall y Dan Fienberg se preguntan si Betty hace parecer a Jones mejor actriz de lo que es, no tanto por el tirón del personaje, sino porque los guionistas escriben sabiendo cuáles son los puntos fuertes de su intérprete, y qué cosas no le pueden pedir.

El comentario surgió después de haber visto a Jones interpretando a Emma Frost, una auténtica mujer de hielo, en "X-Men: Primera generación". Se la ve un poco rígida y, paradójicamente, demasiado fría, y ni todo el vestuario provocativo de Frost puede alejar esa sensación. Sepinwall y Feinberg afirman que, en "Mad Men", Matthew Weiner y el resto de sus guionistas se dieron cuenta enseguida de no podían pedirle a Jones demasiadas alegrías, y fueron desarrollando a Betty para que pudiera mostrar su registro principal como actriz. En cambio, también notaron rápidamente que a Elisabeth Moss sí podían pedirle que hiciera muchas cosas distintas con Peggy Olson, porque las hacía todas bien. Lo que no es nada extraño en televisión. Con el paso de los episodios, los guionistas van viendo qué funciona y qué hay que cambiar, y van escribiendo los personajes acercándose mucho más a cómo los interpretan sus actores.

Una dicotomía parecida se daba también en "Friday Night Lights" con Tim Riggins. Lentamente, fue convirtiéndose en el corazón de la serie y, para ello, sus responsables descubrieron que Taylor Kitsch no es especialmente ducho con los grandes discursos, pero que tiene presencia y que, sin embargo, puede transmitir bastante con una o dos palabras. Así que mantuvieron sus diálogos en el mínimo imprescindible, y Riggins fue ganando en fuerza.
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