25 marzo 2012

De amores a distancia a Caperucita Roja

Una de las vueltas de tuerca más clásicas en las historias de amor es la que mantiene a los amantes separados no por malentendidos, o mal timing, que diría Will Gardner, sino por una separación física real; la que pone, por ejemplo, todo el océano Atlántico de por medio. "Like Crazy" es de esas historias de amor, una especie de cruce indie entre "Matrimonio de conveniencia" y "Antes de amanecer" y su continuación, "Antes de atardecer", en la que la relación entre Jacob y Anna se pone a prueba no sólo por el paso del tiempo y la posibilidad de que conozcan a otras personas, sino por los miles de kilómetros que separan Los Ángeles de Londres y la burocracia de los visados de entrada. La cinta, improvisada en su mayor parte por sus actores principales, como hicieron Richard Linklater, Julie Delpy y Ethan Hawke con anterioridad (aunque creo que terminaron escribiendo el guión entre los tres), es muy, muy de Sundance, pero su historia de amor no es tan obvia como puede parecer a simple vista. Fue una de las revelaciones del festival de Park City el año pasado, y su protagonista femenina, Felicity Jones, se llevó bastantes reconocimientos críticos por su interpretación de Anna. El reparto, de hecho, es interesante porque además de Jones y Anton Yelchin nos encontramos también por ahí a Jennifer Lawrence (que, curiosamente, coincide también con Yelchin en "El castor", donde él era hijo de Mel Gibson y Jodie Foster y ella, la chica de la que se enamoraba), Charlie Bewley (galán salido de la saga "Crepúsculo") y Alex Kingston, que con su sola presencia mejora cualquier película un 27%.

 En mi particular puesta al día con "Mad Men", la segunda temporada ya ha caído, una temporada en la que empiezan a cambiar bastantes cosas entre los empleados de Sterling & Cooper (no debería tener vque avisar de SPOILERS, pero por si acaso, lo hago). La fusión con los ingleses al final de la entrega no va a ser pacífica, por supuesto, y mucho menos si Duck Phillips y sus ganas de probar que aún sirve para el negocio siguen por ahí, que lo dudo. Hemos conocido algo más del pasado de Don y de su proceso para convertirse en Don (y de esa comezón que siempre tiene por huir hacia delante y no mirar atrás cada vez que se ve en serios problemas), hemos visto una de las escenas más desagradables que he visto en mucho tiempo cuando el prometido de Joan la viola en el suelo del despacho de Don, también hemos comprobado la particular "venganza" de Betty de los engaños de Don y, por supuesto, los primeros pasos de Peggy en su nuevo cargo en la oficina y y el principio de su reafirmación como alguien que se sale, aunque sea un poco, del molde creado en la época para ella. Pete Campbell sigue siendo tan pringado como en la primera temporada, todavía es un crío con un traje caro, y Roger Sterling ha seguido teniendo todas las mejores frases. "Mad Men" es una serie con un estilo de narración muy contenido, que deja que las cosas pasen a su debido a tiempo. Tengo curiosidad por ver si en la tercera caen todos al abismo sobre el que tienen ya medio pie. Eso sí, la analogía entre la crisis de los misiles de Cuba y la venta de Sterling & Cooper es un poco patillera, aunque lleve a los personajes a replantearse unas cuantas cosas, y deje ese momento impagable de la confesión de Peggy a Pete. No sabes nada, Pete Campbell.

La historia de Caperucita Roja ha sido, hasta ahora, la mejor vuelta de tuerca al cuento original que han hecho en "Once upon a time". La de la Bella y la Bestia estuvo bien, pero era más fácil de adivinar desde antes de ver el capítulo que ésta. Confirma, además, que Regina funciona mucho mejor en pequeñas dosis si va a ser siempre borde y mala, y también reafirma mi teoría de que Mr. Gold (al que he estado a punto de llamar Eli) sabe más sobre la maldición y lo que pasa de verdad en Storybrook que la alcaldesa. ¿O eso lo averiguamos al final del siguiente episodio, ése en el que David empieza a tener recuerdos de su vida como el Príncipe Encantador, sin ser consciente de ello? Gold-Rumpelstilskin es el mejor personaje de la serie, un tipo del que nunca estás seguro de saber si no tiene razones escondidas para darte los buenos días, simplemente. Y ya es un avance que sepamos también que el escritor sin nombre interpretado por Eion Bailey está también al corriente de quién es Emma en realidad. No sería raro que ella empezara a darse cuenta al final de la temporada.

No sé si recordáis que, hace un mes, PBS anunció que "Downton Abbey" iba a dejar de participar en los Emmy en las categorías de miniseries e iba a dar el salto a las de drama a secas, una opción lógica y consecuente con el tipo de serie que es. Entonces comentamos que habría que comprobar qué repercusiones tenía este movimiento y si podía afectar a alguna de las favoritas, y el primer efecto colateral lo hemos tenido al saber que FX va a presentar "American Horror Story" precisamente como miniserie, tal vez viendo que, sin los Grantham ahí, tiene todas las papeletas para arrasar en los Emmy. El hecho de que su segunda temporada vaya a presentar una serie nueva, con nuevo escenario (un psiquiátrico, si no recuerdo mal) y nuevas historias (aunque conserve algunos actores de la primera entrega, como Jessica Lange) facilita su inclusión ahí, a pesar de tener 12 capítulos (tener menos de 10 episodios siempre ha sido la excusa perfecta para que los títulos británicos entraran como miniserie sin serlo).

Música de la semana: Ya que hablábamos de "Mad Men", esta semana se ha sabido que Matthew Weiner ha cambiado una canción del capítulo inicial de la quinta temporada porque los críticos que habían visto los screeners enviados por AMC empezaron a comentar que no se había publicado hasta seis meses más tarde del punto temporal en el que se encuentra ese capítulo. El rigor histórico siempre está muy bien, y ya sabemos que Weiner es un maniático del control, pero es un poquito excesivo hacer ese cambio en una serie que, en sus dos primeras temporadas, utilizó temas actuales como "The great divide", de The Cardigans, y "The Infanta", de The Decemberists (lo que siempre ha confirmado mi idea de que "Mad Men" está hecha desde una óptica del siglo XXI, por mucho que sea fiel a cómo eran los 60). Igual es que la canción de la discordia era crucial para la trama, a saber. Era, por cierto, la muy estilosa versión de Dusty Springfield de "The look of love", el clásico de Burth Bacharach y Hal David del que, por cierto, hay versiones para dar y tomar, desde Sergio Mendes & Brasil 66 a Nina Simone, pasando por Diana Krall, Diana Ross y Shirley Bassey, sólo por poner unos ejemplos.
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