12 marzo 2012

Fidelidad al espíritu

Cada vez se nota más que faltan algo más de dos semanas para que HBO estrene la segunda temporada de "Juego de tronos". La cadena lleva meses bombardeando con trailers, un making of por partes y, en cuanto ha salido a la venta el DVD (y el Blu-Ray) de la primera temporada, la maquinaria publicitaria se ha lanzado a todo trapo hasta llegar al 1 de abril. Los fans y los periodistas también están participando de toda esta anticipación, y en "Coming Attractions" tienen una especie de mesa redonda bastante interesante con algunos expertos en el tema, incluyendo a uno de los fundadores de "Westeros", al crítico de televisión de "Time" o al cofundador de "Tower of the Hand". En ese encuentro se habla de las expectativas que hay de cara a la segunda temporada (todos los participantes han leído "Choque de reyes", el segundo libro de la saga de George R.R. Martin) y, y aquí viene lo interesante, de lo que ellos opinan de los cambios que D.B. Weiss y David Benioff han introducido, y van a introducir, en la serie con respecto a los libros. Es lo interesante porque entra de lleno en la vieja discusión sobre si las adaptaciones literarias deben ser fieles al material original o respetar sólo su espíritu.

Al hablar de este tema, siempre se recuerda que literatura y cine (o televisión) no se rigen por los mismos códigos para contar historias y no utilizan las mismas técnicas para ello. En un libro puedes expresar algo con dos párrafos de veinte líneas cada uno que, en la serie correspondiente, se muestre igual con dos actores que, como mucho, intercambien dos líneas de diálogo; hay un componente visual que se encarga de hacer muchas de las cosas que en el libro llevan a cabo las frases escritas. Partiendo de aquí, siempre resulta inevitable que surja el debate entre quienes prefieren que las adaptaciones no toquen nada de la estructura del libro y a quienes no les importa que se hagan cambios siempre y cuando se respete el espíritu de dicho libro. Una adaptación muy fiel puede ser un serio problema en una serie o una película (el ejemplo más claro de los últimos años es "Watchmen"), y otra demasiado libre puede tergiversar por completo la obra (cuando la vi en su momento, me pareció que "El talento de Mr. Ripley" era culpable justo de eso, pero igual la veo ahora y cambio de opinión). Y luego están las que consiguen el término de la fidelidad al espíritu y al mundo creado en el material original; no por nada los guionistas de "Juego de tronos" reconocen que "El Señor de los Anillos" les abrió muchas puertas y les inspiró en su trabajo.

La mesa redonda de "Coming Attractions", eso sí, sufre de un pequeño problema que es muy habitual en reuniones de fans acérrimos: la prontitud en juzgar algo que no se ha visto aún y en mostrarse "preocupado" por cambios de los que sólo hemos leído. En el caso de la segunda temporada de "Juego de tronos", estas preocupaciones se centran en declaraciones de Weiss y Benioff diciendo que han expandido los roles de Robb y Daenerys con respecto a "Choque de reyes" y que, tal vez, parte de la historia de la Bran se retrase hasta la tercera temporada (si la consiguen, que lo parece a priori). Sin haber tenido oportunidad de ver ni siquiera el primer episodio de esta nueva entrega, es muy apresurado decir nada al respecto. Esos cambios pueden terminar resultando un acierto o, por el contrario, un fracaso, pero ahora mismo no hay modo de saberlo. Están hechos, eso está claro, desde la mentalidad de una serie de televisión que ha sido un éxito y que quiere seguir siéndolo, y que sabe que en una serie hay muchos otros elementos que pueden llevarla por un camino diferente del que podría tener trazado. ¿Empezaremos a sufrir con "Juego de tronos" las mismas quejas que hemos visto en "The Walking Dead" porque no siguen a pies juntillas los cómics de Robert Kirkman? El 1 de abril comenzaremos a comprobarlo.

P.D.: En Canal+ ya están preparando el terreno con programas especiales sobre la serie como éste, dedicado a Tyrion Lannister.
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