06 marzo 2013

El esquema "The Wire"

Todas las series (los dramas, al menos) de HBO siguen, a grandes rasgos, el mismo esquema. Necesitan varios episodios para ir arrancando, por lo menos cuatro o cinco en cada temporada, episodios en los que conocemos a los personajes y vamos viendo los flecos iniciales de la trama (o en los que nos presentan las nuevas situaciones de todos, si estamos ya en temporadas posteriores a la primera), y más o menos cuando se aproxima la mitad de la entrega, y se acaba la fase de introducción, como quien dice, van sucediéndose cosas que o profundizan en esos personajes o sirven para lanzar la trama definitivamente hacia el clímax del final. Esto es algo que siempre traemos a colación cada vez que HBO estrena un nuevo drama, y prácticamente se cumple, más o menos, en el 80% de sus títulos. Algunos escapan a él porque pueden ser en el fondo series de network de hace diez años, como "The Newsroom", o porque van completamente a su rollo, pero en otros casos, suelen seguir este patrón de la cocción lenta casi al pie al letra (¿Alguien dijo "Boardwalk Empire"?).

Dentro de ese esquema general hay, no obstante, otro aún más curioso, que es el de "The Wire". Cada una de sus temporadas empezaba de la misma manera, necesitando varios capítulos para mostrarnos todas las piezas de la nueva fase del juego hasta que, de repente, todas las conexiones quedaban tan claras ante sus ojos, que te parecía mentira que no te hubieras dado cuenta. Seguían entonces varios episodios en los que había alguna pequeña resolución de alguna historia, o se preparaba el terreno para la recta final, y cuando llegabas al penúltimo episodio, la serie se marcaba el punto álgido de la temporada, el clímax en el que los policías detenían finalmente a alguien, o en el que algún plan se ponía definitivamente en marcha, o en el que alguien moría (si el guionista del capítulo en cuestión era George Pelecanos, eso podía darse por seguro). Después del "subidón", el último episodio de la temporada era el del "bajón", el epílogo, el que te mostraba cómo quedaban las cosas ahora y, si era necesario, ponía las semillas para el arranque de la siguiente temporada.

Por supuesto, siendo otra serie de David Simon, "Treme" sigue este esquema a su manera, pues ahí no existe una trama como tal, o no tan clara y diferenciada como podía estarlo en "The Wire". Pero lo más curioso es ver cómo uno de los últimos grandes éxitos de HBO, "Juego de tronos", se ajusta al patrón de los policías y los camellos de Baltimore prácticamente punto por punto. En las dos temporadas que se han emitido hasta ahora, sus primeros cuatro o cinco capítulos han sido de presentación (mucho más en la primera, claro) y el noveno (que es el penúltimo de cada entrega) es en el que ocurre algo impactante cuyas consecuencias se dejan sentir por todo el resto de la serie. En la primera temporada tuvimos el "juicio" a Ned Stark; en la segunda, la batalla del Aguasnegras, y si nos fiamos del título del noveno capítulo de la tercera temporada, "The rains of Castamere" (y que está escrito por el propio George R.R. Martín), tendremos otro evento de ese estilo en esa tercera entrega. Luego, los episodios que cierran la temporada se dedican a mostrar las consecuencias de ese hecho y a sentar las bases para la próxima.

Que "The Wire" y "Juego de tronos"compartan a un actor como Aidan Gillen nos puede llevar a buscar grandes mezclas como la del Tumblr "A song of Ice and Wire", o darse cuenta de que una de las frases más famosas de la serie de David Simon se aplica a la perfección a la de D.B. Weiss y David Benioff: "Si vas a por el rey, es mejor que no falles".
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